Christian Dior reivindica lo mejor del 68

La habilidad de la moda para predecir el futuro y presagiar los cambios sociológicos quedó patente en la última colección de Maria Grazia Chiuri para Christian Dior, que fue divertida y vibrante. Como la diseñadora ha acostumbrado a hacer desde que llegó a la casa, en esta ocasión ha vuelto a mostrar con estilo su agenda feminista y ha celebrado los derechos de las mujeres. Un mensaje que, con sus colecciones previas y para su orgullo, predijo el movimiento social más importante de los últimos 12 meses, el ‘Me Too’.


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Christian Dior - Fall-Winter2018 - Womenswear - Paris - © PixelFormula

Su look de apertura ya lo decía todo, pues mostraba a una modelo con un pantalón de cuadros y largura a media pierna, botas mecánicas y un jersey de lana blanco en el que estaba escrito ‘C’est Non Non Non et Non’ (‘Es no, no, no y no’, en francés). La demanda más genuina del movimiento ‘Me Too’, que dice que cuando las mujeres dicen ‘no’ quieren decir exactamente eso.

De los zuecos de militante feminista a las gorras de capitán pasando por los pantalones de traje masculino y las gafas de sol rojas como las de una estrella del rock, esta colección mostró a las mujeres disfrutando, e incluso vanagloriándose, de su independencia. Una independencia lograda también gracias a sus madres y sus tías, quienes, allá por los años 60, celebraron lo mismo en un maravilloso escenario cortesía de Alex de Betak.

Había un gigantesco collage de 80 metros de largo con portadas de Vogue y Harper’s Bazaar, pósteres de ‘girl power’ e imágenes de marchas de protesta con mensajes en inglés, italiano y francés. Algunos de los más destacados eran ‘Attenzione, parole libere’ (‘Atención, discurso libre’), en italiano o ‘La Beauté est dans la rue’ (‘La belleza está en la calle’), en francés. A ellos hay que sumar unas fotos en blanco y negro seleccionadas de los archivos de Dior y fechadas en 1966 que mostraban a un grupo de mujeres delante de una boutique de Dior con unas pancartas en las que se podía leer ‘¡minifaldas para siempre!’ y ‘¡Dior, injusto con las minifaldas!’. Fue un mensaje claramente escuchado por la maison en aquella época, pues a partir de entonces el director creativo Marc Bohan decidió lanzar Miss Dior, una colección más juvenil de ready-to-wear que llevaba a la casa hacia una dirección más fresca.

“Esto sucedió en un tiempo en que Diana Vreeland fue bautizada como terremoto de juventud y que de alguna manera cambió todo en el mundo en los años sesenta. Fue un movimiento en Inglaterra y Francia que se extendió, echó abajo las viejas reglas y revolucionó la moda. Y creo que nosotros hoy estamos viendo exactamente lo mismo a través de las redes sociales. ¡La siguiente generación también quiere cambiar y mejorar su mundo!”, explicó Chiuri en un concurrido backstage.
 
Chiuri también mostró jerséis con motivos en pro de la prohibición de las bombas y ponchos artísticos. Además, la mayoría de sus modelos vistieron gorras, pero no unas cualesquiera, sino unas que asociarías con Lenin o con Jeremy Corbyn, pero no, quizás, con el comprador tradicional de Dior.  

Pero la diseñadora italiana no es una aguafiestas. A las mujeres Dior les gusta divertirse y por eso subió a la pasarela modernos boleros y vestidos de cóctel de patchwork, trajes de piel de cordero y muchos looks transparentes, desde un vestido flamenco rojo de gasa a uno de encaje blanco y estilo victoriano. Y, además, las prendas reivindicaron la grasa corporal también como un asunto feminista.

Lo más destacado de todo fue una especie de bata de ganchillo y unos magníficos vestidos de flores ceñidos, como la mitad de las prendas de la colección, por grandes cinturones de cuero con enormes letras D por hebilla.

La banda sonora captó perfectamente el espíritu de libertad del desfile, pues incluyó una serie de canciones de Kate Bush. “Ella es la música con más fuerza. Ese es el motivo por el que suena en este desfile”, comentó el DJ Michel Gaubert, encargado de poner las pistas.

La presentación también pregonó el cambio de mandos en Dior, con Pietro Beccari sentado en la primera como nuevo CEO, justo enfrente de su predecedor en Dior, Sidney Toledano, y su sucedor en su antiguo puesto, Serge Brunschwig, que es el nuevo CEO de Fendi.
 
Chiuri salió a saludar al público entre un aluvión de aplausos, su más sonado reconocimiento desde que entró en la casa. Pero uno no puede dejar de mencionar que el mecenas de Dior y hombre más rico de Francia, Bernard Arnault, estaba notablemente ausente.

Traducido por Eva Gracia Morales

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