Jorge Vázquez versiona a los ángeles de Charlie el último día de la MBFWM

Que Jorge Vázquez conoce perfectamente a sus clientas no es un secreto. Vive por y para ellas. Y esa entrega es su éxito, como se vio en la última jornada de la pasarela madrileña en la que recreó la estética de "Charlie's Angels" con una colección valiente, de sobresaliente.


Jorge Vázquez - Image.net

La estética de Sabrina Duncan, Jil Munroe y Kelly Garrett, las famosas componentes de la mítica serie de los setenta "Charlie's Angels", es el punto de partida del nuevo trabajo de Jorge Vázquez, que camina sobre grandes estampados que imprimen dulzura y carácter por igual.

Nada más poner un pie en la pasarela la primera modelo, se descubre que Jorge Vázquez no se desmarca, se mantiene firme en la elegancia que tanto le gusta. "Me encanta la estética en la que las mujeres están guapas", dijo hoy a Efe el diseñador en las bambalinas de la pasarela.

La colección que presentó tiene una estética setentera muy potente, de ahí que aparezcan camisas, blusas y conjuntos estampados con cadenas y estribos y el logo de la firma, "motivos típicos de la época", puntualiza este diseñador, que con valentía exhibe estampaciones muy grandes de flores.

Las líneas bastante fluidas, sueltas y etéreas en túnicas y vestidos. Pero esa ligereza se intercalaba con líneas más justas, como se vio en los pantalones trompeta, "pequeños en cintura y cadera y con campana en la parte de abajo", detalla este diseñador, que mostró gran variedad de prendas.

Hacia el final llegó el turno de la fiesta, de la noche, en la que las piezas más especiales surgen con mucho volumen y siluetas abullonadas.

Si en su última colección Ailanto, bajo la creatividad de los hermanos Aitor e Iñaki Muñoz, se inspiraba en Fortuny, ahora estudian la obra de Rene Lalique, el escultor de la luz, una figura decisiva en el "art nouveau", para confeccionar su colección de la primavera-verano 2019.

Los diseñadores trasladaron la obra de este joyero que elevó el cristal a los altares del lujo a su nueva propuesta, llena de matices luminiscentes, mediante estampados botánicos.

"Hemos trabajado la figura femenina superponiendo tejidos", explicó y un guiño al jardín del Edén, de ahí que los tejidos transparentes se contrapongan con los satinados.

Sobre la pasarela se vieron prendas longilíneas, muy verticales y fluidas. Es un trabajo más liviano, no hay tanta superposición como en otras ocasiones, "son prendas que funcionan por sí solas", justificó Iñaki Muñoz.

Sin perder su porte aristocrático, La Condesa subió hoy a la pasarela madrileña una colección alegre, jovial, divertida, cuajada de flotadores y sombrillas, con la que quiso recrear su propia estética piscinera.

Marina Conde, directora creativa de La Condesa, debutó en la Fashion Week Madrid con "Piscina Conde", una colección en la que rinde homenaje a su familia, que abrió la primera piscina pública de Badajoz (suroeste), la cual por la noche se convertía en salón de baile.

"Los veranos de mi infancia los pasé en ese negocio familiar: mantengo en la retina la luz y el color de esos días", explica la diseñadora antes de comenzar el desfile.

Y con esos recuerdos de la década de los ochenta y noventa traducidos a su propio lenguaje, La Condesa construye su "estética piscinera", con unos diseños femeninos alegres, divertidos y con un toque rebelde.

Se vieron prendas plisadas y bordados de nido de abeja en las propuestas de día, mientras que las lentejuelas, los brillos y el lamé se hicieron dueños de la noche.

El éxito y la fórmula que le funciona a La Condesa son sus chaquetas de inspiración militar y a modo de recordatorio cerró el desfile en una docena de diseños con potentes bordados. EFE

it/cm/agf
 

© EFE 2018. Está expresamente prohibida la redistribución y la redifusión de todo o parte de los contenidos de los servicios de Efe, sin previo y expreso consentimiento de la Agencia EFE S.A.

Moda - Prêt-à-porterModa - OtroDesfiles