La Cowgirl couture de Rodarte en un claustro clásico

Una brisa de cambio recorre esta edición de la Alta Costura de París. Pero nadie parece estar acabado con el régimen más rápido que la casa americana Rodarte, que organizó este soleado domingo un emocionante desfile de ‘cowgirl couture’. 

Triana Alonso
 
Este domingo ha sido testigo de la llegada de cuatro nuevos creadores al calendario oficial de la Alta Costura de París. El último fue Rodarte, que presentó su colección en el claustro del Port Royal, de principios del siglo 17, transformando el ambiente austero en en gracia melancólica. 

La Alta Costura es, a menudo, la oportunidad para los diseñadores del viejo continente de cambiar las reglas clásicas de la moda. Sin embargo, Rodarte ha visto en ella la oportunidad de revolucionar el formato con una brillante demostración de cortes creativos y mezclas culturales. Generalmente considerada como la única gran casa de moda californiana, Rodarte juega con sus códigos preferidos, romanticismo con toques western, noche de fiesta y dulzura natural, con un toque refinado, pedido, o exigido por la Alta Costura parisina. 

Botas vaqueras con tacones altos para vestidos largos de muselina transparente, en un momento entre la seducción y la coquetería orquestado por las dos hermanas a la cabeza de Rodarte, Kate y Laura Mulleavy. Al ritmo de ‘after the goldrush’, himno folk del grupo británico Prelude, las modelos terminaban su recorrido alrededor del claustro y se reunían en el jardín, lleno de plantas y flores de verano, dispuestas por el famoso florista Debaulieu. Las siluetas estaban adornadas de flores frescas tejidas en torno a los brazos, la cadera, los hombros e incluso la cabeza. 

Photo: Triana Alonso

El matrimonio perfecto entre el estilo vaquero y la Alta Costura, en impresionantes looks como el vestido blanco de flamenco, cuyo cuello estaba compuesto de grandes pétalos de cuero ligero sobrepuestos, seguido de vestidos estilo profesora sexy en muselina transparente con moños metálicos y un espectacular vestido con estampado de pájaros del paraíso, así como un enterizo amplio en lana de mohair negro. 

“Nosotras queríamos absolutamente respetar la tradición y a todos los grandes diseñadores que han marcado esta parte de la historia de la moda… pero también exponer nuestra propia visión” explicó Kate Mulleavy en los jardines del claustro después del desfile. 

El lugar fue perfecto. Una abadía real, tradicionalmente asociada con el Jansenismo, doctrina teológica obsesionada con la perversidad humana y la necesidad de una gracia divina. Un refugio de Mlle de Fontanges, abandonado por Louis XIV. Este desfile pareció el renacer de la Alta Costura. 

Traducido por Tamara Gonzalez Litman

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