La loca mezcla pop de Miu Miu

Moda pop en Miu Miu, al menos en lo que respecta a tiempo, actitud, música y mensaje. Todo ello en un desfile inusual en el que vimos la penúltima colección de la temporada internacional de moda, que, tras 29 días, termina este martes en París.
 
La actriz Elle Fanning abriendo el desfile de Miu Miu - Pixelformula

Los años cincuenta se encontraron con los ochenta tanto literal como estilísticamente, en un casting que salió a la pasarela como integrantes de una colmena de modelos a lo Amy Winehouse. El concepto en el que se apoyó el pase fue una serie de fotos de la juventud rebelde retratada por el suizo Karlheinz Weinberger, lo que supuso un viaje en el tiempo 50 años atrás.

El resultado fue una colección con chaquetas vaqueras desteñidas, dignas de la empobrecida Alemania del Este de antes de que cayera el Muro de Berlín, que se combinaron con llamativas blusas de pequeños cuadros grises, uno de los elementos favoritos de la casa italiana.
 
Varias chicas desfilaron con enormes abrigos oversized y con chaquetas algo desaliñadas, todas sin planchar y fabricadas en pelo de color camel. Un ambiente macarra y una actitud de orgullo de la clase obrera lo envolvía todo, como en el trabajo de Weinberger.

Para momentos un poco más elegantes se presentaron vestidos rosas de jacquard escotados y combinados con ajustadas botas de cuero de color turquesa. Propuestas para la noche que incluían collares de cadenas y finas bufandas de gasa al estilo de Amy. Para la protección contra los vientos alpinos, enormes abrigos de espía dignos de la Stasi hechos en piel encerada y de color rubí, azul cobalto y gris. Todos con la caída por debajo del hombro.
 
Tremendas cantidades de cuero, tejidos impermeables y muchas prendas ajustadas. Era ineludible preguntar a la diseñadora cómo se va a adaptar su moda a la petición actual de sostenibilidad en el sector.

“Habrá un día en el que incluso el cuero será imposible de emplear. Antes o después dejaremos de usarlo todo. ¡Incluso una planta tiene alma!”, dijo irónica.

Siendo la señora Prada, claro, presentó una genial colección de zapatos compuesta por botas de agua que parecían del espacio exterior, con el logo de Miu Miu, y zapatos de cuero de fiesta con calcetines blancos.
 
“La idea era crear un alfabeto del comportamiento, con diferentes personalidades y personajes. Coger la moda y convertirla en algo más relevante, donde se mezclen razas y caracteres”, dijo Miuccia tras el desfile.
 
Algunas de las modelos incluso escogieron lo que querían vestir. “Si se las ve felices, les dejaré vestir sus elecciones”, bromeó Prada, quien tuvo a la actriz Elle Fanning inaugurando el desfile y escogiendo sus prendas.

Lo mismo hicieron quienes merodeaban por el front row, que eran, por supuesto, otros amantes de la moda más excéntrica. En un extraño momento en el backstage, tanto Marc Jacobs como el artista Francesco Vezzoli llevaban puesta la misma chaqueta de cuero de Prada con tachuelas y estampado de cómic.

La puesta en escena tuvo lugar en un escenario enorme creado por los diseñadores gráficos M&M, que crearon unas gigantescas imágenes en blanco y con la forma de un juego de cartas. Las piezas caían del techo en el edificio del distrito 16 de París en el que se celebró el desfile. Todo ello, rematado con un casting mixto que deambuló por la pasarela al ritmo de la música disco con aires de rockabilly. Y ahí reside el problema. Aunque se trató de un experimento digno, la colección resultó caótica y sin ningún sentido del estilo o la elegancia. Para que quede claro, Miuccia Prada ha sido una de las diseñadoras más influyentes de este siglo, y hasta los mayores talentos tienen un mal día. Este fue uno de ellos.

Traducido por Eva Gracia Morales

Copyright © 2018 FashionNetwork.com Todos los derechos reservados.

Moda - Prêt-à-porterDesfiles