La rompedora Fashion Week de Londres, a pesar de la CAFT

La capital londinense ha ofrecido esta temporada una Fashion Week excepcional, con una sucesión de increíbles desfiles y fantásticas manifestaciones de moda experimental, el gran debut de una marca histórica y el afectuoso adiós del mejor diseñador británico del siglo.


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Roksanda - Fall-Winter2018 - Womenswear - London - © PixelFormula

CAFT, la Coalición por la Abolición del Comercio de Pieles estuvo presente en varios de los desfiles durante esta semana de la moda londinense. Su presencia hizo que aumentara la seguridad en los diferentes espacios, con las respectivas tensiones con el equipo de seguridad, pero también fue una prueba indirecta del gran éxito de la London Fashion Week y de su habilidad para atraer la atención de medios internacionales.

Los tres desfiles que han definido la temporada fueron el de J.W. Anderson, Preen By Thornton Bregazzi y Roksanda, todos en horario de mañana.  Tres colecciones muy especiales que destacaron por su habilidad para fusionar la moda experimental con estrategia comercial.

La diseñadora de origen serbio Roksanda Ilincic presentó una magnífica colección de formas orgánicas en mini vestidos y con una bella paleta de colores oscuros inspirada en la tapicería colgante de la artista francesa Caroline Denervaud. Asimismo, la rica elección de bolsos, totes de piel y bolsos de hombro de colores combinados fueron prueba de la extensión de la estética de la diseñadora a los accesorios. No es de extrañar que sus artículos sean todo un éxito en la plataforma de ecommerce Net-a-Porter.

Por su parte, la joven estrella Jonathan Anderson fusionó lo conceptual con lo comercial. En una mezcla de su idea de prendas “suspendidas”, que se vió en sus vestidos calico y frocks plisados que flotaban en el cuerpo, todo inspirado en las obras del pintor de los años 70 Richard Smith, con ingeniosos accesorios y estampados de doughnuts y lollipop en coloridos tops.

Preen optó por una inspiración aún más vanguardista. La colección del diseñador hizo referencia a los Haenyeo, los coreanos que buceaban en las profundidades del mar de la China oriental para pescar abulones y adornar sus neoprenos con tops floreados. El resultado fueron vestidos cortados en múltiples capas con telas de tonos crudos y varias capas de tul, lentejuelas y seda, decoradas con estrellas realizadas a partir de conchas y detalles de pulpos y criaturas marinas.


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J.W. Anderson - Fall-Winter2018 - Womenswear - London - © PixelFormula
 
Las creaciones de estos tres diseñadores fue más estimulante a la vista que todo el resto de la temporada neoyorquina, de la semana anterior, junta y fueron también la prueba de que la semana de la moda británica ha sobrepasado a la Fashion Week americana.

Nos quedamos, sobre todo, con el desfile de Christopher Bailey, que cerró su carrera de 17 años en Burberry, bajo la forma de un manifiesto político a favor del movimiento LGBT, para el que hasta las emblemático estampado a cuadros de la casa fue revisado con los colores de la bandera arcoíris.

También pudimos asistir a los desfiles de una cuarta parte de los finalistas del concurso  BFC/Vogue Fashion Fund 2018: David Koma, Huishang Zhang, Marques’ Almeida y Rejina Pyo.

Ninguna de sus colecciones fue excepcional, pero una vez más, demostraron su gran sentido comercial en la elección de piezas fuertes. Hace apenas diez años, cuando examinamos los talentos en bruto de la escena londinense, solían siempre prometer un futuro fulgurante durante una o dos temporadas, alabados por la crítica, para ser posteriormente sobrepasados por su negligencia comercial. Internet, los mecenazgos y los programas de acompañamiento han cambiado la situación. Actualmente, las jóvenes marcas tienen futuro. El British Fashion Council, organismo de la moda británica, ha distribuido 1 millón de libras (1,13 millones de euros) a título gratuito, gracias a su red de apoyo. Asimismo, sus mentores han dado más de 10 000 horas de apoyo a jóvenes marcas en 2017. Ninguna otra ciudad ha demostrado tal solidaridad con su jóven generación de creadores.

La prendas de David Koma, cortadas y terminadas como diseños de los años 80 en colores negro y plateado, le garantizaron un público fiel. Al igual que ocurrió con las colecciones de estilo urbano, extravagantes grafitis y referencias históricas británicas de Marques’ Almeida, que no logró sacar la colección de su siglo, pero cuyo desfile en una fábrica abovedada en la estación de Londres Waterloo, fue fantástico.

En cuanto a Huishang Zhang, el joven creador chino eligió las referencias al cine de Wong Kar-wai. El resultado fueron prendas de chica de bien, presentados en el barrio de Mayfair. Si logra tomar distancia de sí mismo, este joven creador puede, sin duda, convertirse en algo interesante.
 
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Burberry - Fall-Winter2018 - Womenswear - Londres - © PixelFormula

Londres será siempre terreno de juego de los excéntricos, como Pam Hogg y sus fantasías rock'n'roll, cuyo universo se sitúa a medio camino entre Querelle, el La aventuras del Baron Munchausen y Tommy and Godspell.
Es también para recordar la intervención de Anya Hindmarch, que celebró su amor por Londres en 29 lugares icónicos de la capital, donde colocó inmensos corazones inflables de tres metros de altura, que flotaban dentro de lugares como el Covent Garden.

A pesar de las preocupaciones del sector de la moda en relación al Brexit, los negocios no podrían haber sido más exitosos. El especialista del mercado Mintel estima que las ventas del prêt-à-porter femenino han crecido un 2,9% en 2017 hasta llegar a los 28 100 millones de libras (31 900 millones de euros, y deberías llegar a los 28 770 millones de libras (32 600 millones de euros de ahora a 2021. El ecommerce representa el 24% del total de las ventas.

La moda es uno de los principales sectores de empleo en Reino Unido, dando trabajo a más de 850 000 personas. Estos empleos están apoyados por el turismo extranjeros. Los turistas chinos  son los que más gastan en el mercado del lujo británico, suponiendo el 23% de las ventas, seguidos de lejos de los americanos.
Entre las nuevas llegadas al calendario londinense esta temporada estuvo Delpozo del diseñador Josep Font, que desfiló en Londres por primera vez, tras haberlo hecho en varias ocasiones en Nueva York, donde mostró su colección de aires románticos.

Para terminar, una gran marca histórica ha hecho su aparición en el calendario. Se trata de Johnstons of Elgin, una marca especialista en las prendas de cachemir, instalada en los Highlands. Un lujo ciertamente agradable con su buena dosis de logos, branding y un estilismo impecable, Celta, genial e ingeniosa. Con una cifra de ventas de 74 millones de libras (83,9 millones de euros) el pasado año, Johnstons of Elgin se encuentra actualmente en proceso de abrir una tienda en París.

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