Se acentúa la crisis en Lanvin

Lanvin, en números rojos en 2016, entra en crisis con unos resultados en caída libre y una estrategia que crea alarma entre los empleados, según han declarado a Reuters fuentes cercanas.


Lanvin - otoño-invierno 2017 - Womenswear - Paris - © PixelFormula
La firma se tambalea desde que el director artístico Alber Elbaz dejara la empresa y ha visto cómo sus ventas caían un 23% en 2016, 162 millones de euros, con una pérdida neta de 18,3 millones; todo esto tras haber tenido un beneficio de 6,3 millones en 2015, ha indicado una de las fuentes.

Esta tendencia empeoró a principios de 2017 con una pérdida de las ventas del 32% durante los dos primeros meses del año, en relación al mismo periodo de 2016. Una evolución que contrasta con el repunte que se ha observado en marcas de lujo como Louis Vuitton, del grupo LVMH, o Gucci (Kering), que se han beneficiado del aumento de las ventas en China.

La firma de costura francesa en activo más antigua obtuvo una cifra de facturación de 235 millones de euros en 2012.

Desde la llegada de la estilista Bouchra Jarrar en marzo de 2016, las colecciones femeninas de la marca, con una línea inspirada en la confección masculina, no acaban de convencer.

“La primera colección funcionó muy mal y la segunda no lo hizo mejor”, declara otra fuente, para quien la nueva dirección artística no aporta el estilo renovado que esperan los jóvenes consumidores de lujo.

En este contexto, la empresa, que ya ha cerrado numerosos puntos de venta que no eran rentables, ha puesto en marcha un plan de reducción de gastos recomendado por el gabinete Long Term Partners, tras llevar a cabo una auditoría interna. Este plan pasa por la supresión de puesto y la reducción de gastos, como es el caso del presupuesto publicitario o la inversión en tiendas.

Preocupación por el futuro

Las fuentes indican que la firma ha puesto en marcha un plan de despido de nueve empleados y la supresión de otros puestos podría llegar más tarde a lo largo del año, además de contar con un efectivo, de menos de 300 personas en Francia, que también se ha reducido por las múltiples dimisiones voluntarias.

Asimismo, con el fin de relanzar las ventas, Lanvin proyecta crear una línea de productos de piel que se destinará a los outlets. Una estrategia que, según los especialistas del lujo, será negativa para la imagen de la marca.

“La casa se hunde, uno de las joyas de la moda francesa está en peligro y los empleados no pueden más”, declara una de las fuentes mientras que la otra evoca “una estrategia nefasta y un gran sentimiento de inquietud sobre el futuro de una de las casas más antiguas y prestigiosas”.

La multimillonaria china Shaw-Lan Wang de 75 años, que controla el 75% del capital de Lanvin y quien rechazó en el pasado una proposición de compra de Qatar, no ha filtrado sus intenciones.

Frente a ella, el hombre de negocios suizo Ralph Bartel, que tiene el 25% del capital, opina que es urgente cambiar de estrategia y relanzar la firma a nuevos inversores. “Él no está de acuerdo con las decisiones tomadas por la dirección y quiere un cambio de rumbo”, ha añadido una de las fuentes.

Nadie en Lanvin, en Bouchra Jarrar ni dos de los accionistas de la empresa quisieron hacer declaraciones en relación a estas informaciones.

Para el 2017, la empresa prevé una pérdida neta de 27 millones de euros, según indica una de las fuentes.

Traducido por Natalia Carrazon

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