​Agatha Ruiz de la Prada hace de Lanzarote un destino de moda

No es fácil imaginar la industria de la moda contemporánea sin asociarla al viaje. El sector, en constante renovación y revisión del calendario de presentación de colecciones, está obligado a hacer frente a nuevos desafíos como la sostenibilidad o la diversidad, así como a adaptarse tecnológica y socialmente a las nuevas formas de comunicación y compra de los consumidores más jóvenes o de los mercados emergentes. Y los desfiles no se quedan al margen de una industria democratizada, marcada por el auge de las redes sociales y de los nuevos actores del sector. Colaboraciones, lanzamientos limitados de colecciones cápsulas, ‘see now-buy now’, colecciones ‘resort’ o shows crucero en localizaciones ‘instagrameables’ que han seducido definitivamente a las marcas de lujo. Si bien París nunca dejará de ser la capital de la moda por excelencia, otros destinos menos previsibles tratan de abrirse camino con propuestas alternativas. ¿El último ejemplo? Un romance entre Agatha Ruiz de la Prada y la isla de Lanzarote.


Agatha Ruiz de la Prada posa con sus modelos al final de su desfile en Jameos del Agua, en Lanzarote - Lanzarote Fashion Weekend


“Antes pensar en una fashion week era pensar en París y punto. Sí, siempre seguirá siendo la mejor pasarela del mundo a años luz, seguida de Milán y, por detrás, el resto. Pero ahora grandes marcas hacen viajar sus desfiles, cosa que era inimaginable hace unos años”, explica Agatha Ruiz de la Prada. Honesta y directa, la diseñadora madrileña luce un vestido azul turquesa de lunares, después de haber confesado que solo se viste de su propia marca, ha sido homenajeada en la segunda edición de Lanzarote Fashion Weekend. Un fin de semana dedicado a promover la cultura y el turismo de la isla volcánica, que ha encontrado en la moda un aliado natural. “Este evento es un gran ejemplo de la evolución de la industria. Demuestra que la gente tiene un gran interés por la moda, que quiere participar de todo esto”, afirma la empresaria.

El negocio detrás de Agatha Ruiz de la Prada

Con una sólida trayectoria a sus espaldas marcada por el éxito de sus alrededor de 50 licencias, que abarcan desde perfumes hasta muebles, sábanas o libretas, Agatha Ruiz de la Prada es igualmente conocida por sus desfiles en todo el mundo. “El año pasado hicimos 74 desfiles”, comenta con una naturalidad aplastante. “A veces me toca más de uno por semana, incluso he llegado a siete desfiles en siete días y hasta tres continentes”, añade, citando Malta, Miami, Madrid o Gran Canaria como próximos destinos. Mujer todoterreno, reconoce que intenta asistir y ocuparse personalmente de los máximos posibles. Y donde no llega, toman el relevo sus hijos: Cósima y Tristán Ramírez, directora de relaciones internacionales y consejero delegado de la marca, respectivamente. “No sé si estoy trabajando más que nunca, pero desde luego nunca antes había tenido tantas propuestas”, comenta optimista, sobre sus apariciones en televisión, invitaciones a eventos y desfiles.

Galardonada con el Premio Nacional de la Industria de la Moda como mejor diseñadora, la creadora ha atravesado unos años duros en el canal físico, que implicaron el cierre de sus tiendas en Nueva York, Milán y, finalmente, París. “Hace años, en España, cuando tenías un holding de empresas, en el que ganabas en una y perdías en otra… la situación era de lo comido por lo servido. En 2013, se anunció que no podíamos aplicar la consolidación fiscal a lo generado en el extranjero, algo que llegó en un momento duro de crisis. Y ya en 2016 salió una ley que decía que todo lo que te habías ahorrado consolidando durante veinte años lo tienes que devolver… ¡en cinco!”, exclama con resignación.

“La única manera de no tener que pagar el 20% era liquidando las empresas, así que poco a poco las he ido cerrando. Aunque me dé mucha pena, ahora tengo mejor calidad de vida porque las he alquilado. Y ahora estamos volviendo a lo que a mí me va bien: las licencias y Madrid”, concluye. A día la hoy, la diseñadora conserva una tienda en la capital, así como otras dos en Oporto y Bogotá; además de comercializar sus productos a través de más de 150 puntos de venta. A pesar del golpe, no pierde el sentido del humor: “Gracias a dios, el divorcio fue buenísimo para este tema. Como dice mi médica, no te pueden doler nunca dos cosas a la vez”, ríe.


Diseño que cerró el desfile de Agatha Ruiz de la Prada - Lanzarote Fashion Weekend


Lanzarote se desmarca como fecha señalada en la cargada agenda de la diseñadora. “Es un evento de categoría. Ofrece la oportunidad de presentar un desfile individual en un lugar único, con un paisaje y un clima alucinantes. Además, el vínculo con César Manrique me emociona mucho”, asegura sobre su amigo, el fallecido artista y paisajista que aprovechó el potencial natural de Lanzarote para convertir la isla en una obra de arte. De su intervención con el Jardín de Cactus en tierras volcánicas o el tradicional Museo del Campesino al Auditorio de Jameos del Agua, el túnel volcánico que acogió la segunda edición de la pasarela efímera de Lanzarote, después de que Custo Barcelona la inaugurara el pasado año.

Si en esta ocasión la presencia del diseñador catalán se limitó a un desfile a 30 000 pies de altura, en el vuelo Iberia en el que viajaban tanto invitados como turistas desde Madrid, Agatha Ruiz de la Prada fue la protagonista de un desfile retrospectivo que incluyó varias piezas conservadas en su propia fundación. Vestidos de volúmenes y formas originales cargados de color, entre los que sobresalió una pieza efecto “Michelín”, así como una escaparela de seda artesanal hecha a mano por las hilanderas de El Paso, en la isla vecina de La Palma, o un look de cierre completado con globos de helio que hacían volar la tela de un intenso rojo. Al ritmo de ‘No controles’, mítico tema de Olé Olé, el show fue una fiesta para el público local, que debió pasar previamente por caja para hacerse con una invitación al evento, y para invitados de la talla de la modelo internacional Laura Ponte, los intérpretes Jorge López, Hiba Abouk o Marta Torné y el influencer Pelayo Díaz.


El túnel volcánico de Jameos del Agua, concebido por César Manrique, fue la ubicación elegida para el desfile - Lanzarote Fashion Weekend


“Lanzarote Fashion Weekend nació con la ilusión de compartir los valores inherentes de Lanzarote como son la sostenibilidad, la naturaleza y el arte, con las grandes marcas convirtiendo a la isla en una plataforma inigualable para la industria de la moda”, declara sobre el evento Pedro San Ginés, Presidente del Cabildo de Lanzarote. Y es que, desde el año pasado, la isla invierte en esta alianza con la moda como herramienta de marketing y comunicación en el exterior de la mano de una firma reconocida, al tiempo que visibiliza la artesanía y el diseño autóctono. Así, en la jornada previa al espectáculo de Agatha Ruiz de la Prada, el Museo Internacional de Arte Contemporáneo Castillo de San José acogió los desfiles de María Cao, Oswaldo Machín, Azu Vilas, Mosego y Marga Mod. Lanzarote, que recibió 2.880.051 turistas en 2018, pretende estabilizar el volumen de afluencia apostando por que el gasto turístico aumente mediante la creación de experiencias que cualifiquen el destino y lo diferencien de competidores como Turquía, Egipto, Marruecos o Croacia.

El viaje como atención mediática

Claro ejemplo de que el turismo puede convertirse en aliado de excepción en una industria ávida de nuevos escenarios con los que desmarcarse de las prisas y de lo previsible. Una inversión en comunicación e imagen de marca que, bien ejecutada, puede resultar un ‘win-win’ en toda regla. Más allá de las exóticas citas con los desfiles crucero, el pasado abril, el diseñador colombiano Esteban Cortázar se convirtió en la estrella de la Arise Fashion Week en Nigeria de la mano de su musa Naomi Campbell, con la consecuente repercusión mediática, después de haber abandonado temporalmente la abarrotada semana de la moda parisina.

Algo similar ocurrió en la pasada edición de la 080 Barcelona Fashion, en la que el turco Umit Benan presentó en exclusiva sus últimos diseños, tras haber decidido dejar de seguir los tiempos de presentaciones de la industria. Un buen ejemplo es también el de Simon Porte Jacquemus quien, después de haber elegido su Marsella natal para presentar su primera colección masculina al margen de la fashion week, celebrará el décimo aniversario de su firma con un show mixto en Provenza el 24 de junio. Un abanico abierto de posibilidades. Y Lanzarote es una de ellas.

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