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1 oct. 2021
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¿Cómo abordar la transformación social del sector textil hacia un modelo sostenible?

Publicado el
1 oct. 2021

Una pregunta para la que no hay respuestas sencillas se puso sobre la mesa en la última edición del Foro 4.0 de Momad, la feria profesional de moda, calzado y complementos celebrada en Ifema entre los pasados 17 y 19 de septiembre. Un desafío ambicioso al que se enfrenta la industria textil, de forma cada vez más urgente, y que precisa de un plan de acción y de compromisos responsables. “La moda rápida es veneno y su antídoto es la circularidad”, quiso recordar la periodista y consultora, Charo Izquierdo, citando la frase originalmente pronunciada por la presidenta de la Comisión Europea, la alemana Ursula von der Leyen. “Actualmente, el sector textil es responsable del 10 % de las emisiones de gases a nivel global, de la producción del 20 % del agua residual y del 30 % de residuos plásticos en los océanos”, subrayó en su introducción la moderadora de la mesa redonda. ¿Qué alternativas tiene entonces la industria de la moda?


Los participantes de la conferencia en el Foro de Momad - FNW




“O somos sostenibles o no somos. O generamos economía circular o nos cargamos el planeta”, afirmó con rotundidad Begoña Gómez, directora de la cátedra extraordinaria de Transformación Social Competitiva de la Universidad Complutense de Madrid. “El ‘tanto emites, tanto creces’ es una frase que tenemos que tumbar con la economía circular”, insistió sobre la necesidad de dejar atrás antiguas creencias y discursos, subrayando la necesidad de “ver la circularidad como inversión, en lugar de como coste”, así como la importancia de incluir toda la cadena de valor en los procesos y “consumir energías renovables y materiales de fácil reciclaje”. 

La economía circular, atractiva para los inversores

Un reto de largo recorrido que, para Gómez, requiere de “inversiones y alianzas público-privadas” además de unir a empresas, gobiernos y ciudadanía en la lucha. Una perspectiva transversal que no ha de limitarse, en el caso de las empresas, a la incorporación de nuevos procesos para “evitar multas”, sino que debe hacerse porque las compañías “están identificadas con el proceso”. Sobre las ventajas de apoyarse en la circularidad para los negocios, la directora expuso que “las empresas tienen que generar un triple beneficio: económico, social y ecológico” y recordó que “toda empresa que no incluya la economía circular está en riesgo y, si un negocio genera incertidumbre, es menos atractivo para la inversión”.

Por su parte, Jerusalem Hernández, socia de sostenibilidad de la empresa especializada en auditoría KPMG, señaló que “el consumidor todavía no emplea la circularidad como criterio a la hora de comprar, por lo que las marcas no pueden cambiar el precio para responder al cambio del modelo”. Una problemática que forma parte de las conclusiones del Informe “La transformación sostenible del sector textil”, elaborado por Women Action Sustainability (WAS) y KPMG y presentado en el marco de la MBFW Madrid, también celebrada en el recinto ferial madrileño durante dicho fin de semana.

Asimismo, la directiva comentó uno de los retos a los que se enfrenta la industria textil. “En la articulación de sistemas que puedan convertir los residuos en productos en la moda, no existe aún la intensa dinámica que llega a generar beneficio en otros sectores”. Por ello, Hernández insistió en la importancia de “trabajar en la formación, innovación y colaboración” y de “incorporar las dinámicas de circularidad con la mentalidad de generar beneficio y competitividad”. Y es que para la experta en sostenibilidad, una de las claves pasa por las alianzas. “Los grandes tendrán que compartir. La transformación tiene que llegar a todos porque si no, no servirá de nada”, sentenció.

En el reto de la sostenibilidad no se avanzará sin alianzas



Una idea con la que estuvo de acuerdo el director general corporativo del grupo Tendam, Ignacio Sierra. “El textil se enfrenta a un desafío enorme. No es un reto que una compañía o un sector pueda afrontar solo y hay que hacer grandes alianzas”, aseguró, subrayando la importancia de formar en sostenibilidad desde las escuelas de diseño.  “En Tendam estamos posicionados en un segmento medio-alto y estilo atemporal, lo que facilita las cosas”, explicó, en referencia a cómo un posicionamiento menos anclado en las tendencias aceleradas simplifica la reorientación del negocio en términos de sostenibilidad.

Asimismo, el ejecutivo defendió la modalidad outlet como concepto para garantizar la salida de las prendas producidas, limitando la generación de inventos. “Hay que optimizar lo máximo posible la moda que haces. Siempre hemos dado prioridad al canal outlet que permite gestionar el exceso de stock”, apuntó, detallando que uno de los ejes de trabajo sostenible de la compañía se centra en el denim. “Detectamos qué es lo que más usan los clientes de nuestras 9 marcas y empezamos a trabajar con Jeanologia”, comentó sobre su alianza tecnológica para evitar el uso de agua en el acabado de las prendas, ahorrando de un 70 % a un 90 % de agua en esa fase. Asimismo, el directivo de Tendam desveló una de las problemáticas ante las que se encuentran las iniciativas responsables: “Hay una demanda creciente de tejidos sostenibles, pero poca cantidad por el momento”.

Las complejidades del sourcing y las tendencias efímeras



Y es que el sourcing es uno de los desafíos actuales de la industria, independientemente del tamaño de los negocios. “Para las marcas pequeñas, es complicado encontrar tejidos que cumplan los requisitos sostenibles y te aporten lo que buscas como diseñador”, comentó Mónica Lavandera, fundadora de la marca nacida con el discurso de la sostenibilidad integrado desde sus orígenes, Lavandera. Y no dudó en cuestionar si “realmente la industria tiene que fabricar tanta moda”. “La respuesta es muy compleja”, reflexiono, poniendo de relieve la necesidad de replantear el hecho de presentar nuevas colecciones cada 6 meses, la forma de consumir o las ganas de constante novedad.

“Probablemente también las ferias tengan que reflexionar sobre su modo de operar y, por ejemplo, apostar por espacios dedicados a la segunda mano”, completó Charo Izquierdo, apoyada por Gema Gómez, directora y fundadora de Slow Fashion Next. “Tenemos que aprender a reparar. No es normal que salga más barato comprar una prenda nueva que repararla”, criticó, asegurando que “hay que hacer algo con el gran volumen de prendas que existe” y apostar por conceptos de segunda mano o de reparación. Y concluyó: “De las prendas que se utilizan diariamente solo un 1 % vuelve como textil a la cadena, mientras que el 85 % acaba en el vertedero, en incineración o se reutiliza para otros propósitos, como en muros de insonorización”. 

“El problema es que hemos quemado tendencias. No necesitamos 9 vaqueros iguales”, añadió Ignacio Sierra. Una forma de agotar la creatividad cada 6 meses que, en opinión de Jerusalem Hernández ”genera cargo de conciencia”. La especialista en sostenibilidad comentó igualmente que la producción responsable puede proponer alternativas también en el mundo laboral. “La moda necesita de digitalización para transformarse y necesitamos nuevos profesionales expertos en innovación y nuevas maneras de comercialización
La economía circular generará nuevas profesiones y trabajo digno”, aseguró.

Hacia una sostenibilidad social y de género



Por su parte, Begoña Gómez quiso ampliar la mirada bajo la que se contemplan habitualmente los temas sostenibles. “Hacemos mucho hincapié en los temas ecológicos y menos en los sociales. La economía lineal ha esquilmado muchos procesos sociales. Ha elevado el capital económico sin una repartición equitativa de los recursos. El valor de un producto no puede estar en que cueste poco porque se paga poco por el talento o su producción”, afirmó, subrayando la importancia de “incorporar los términos de equidad e inclusión social en el trabajo textil”.

Una cuestión en la que hablar del rol de las mujeres es inevitable. “Ellas representan el 80 % de los trabajos del sector y, sin embargo, menos del 20 % ocupan puestos de decisión. Reducir la brecha salarial es una necesidad y tenemos que ponernos manos a la obra”, concluyó. 


 

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