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Amalgama de estilos en la última jornada de Cibeles

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EFE
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23 feb. 2011

Carmen Martín/Laura Serrano

Madrid, 22 feb (EFE).- Un amalgama de estilos que van desde el transgresor "punk" hasta el dulce "belle époque" pasando por la estética retro de los años 70 y los patrones de corte japonés estuvieron presentes en la última jornada de Cibeles Madrid Fashion Week.

Abrió la tarde Nicolás Vaudelet con una colección para "El Caballo" que recreó desde la "belle époque" hasta la revolución industrial pasando por el Positivismo, una mezcla que dio lugar a un fabuloso concierto de piezas en silueta "S" y camisolas con impecables mangas jamón que realzaron la femenidad de la mujer.


Cibeles Madrid Fashion Week
Nicolás Vaudelet

Tejidos de otra época como el organdí, el mikado, el chiffón o la tarlatana jugaron con el neopreno y el corte láser, representados en elegantes kimonos y batas, además de en gabanes y chaquetas de esgrima.

La modelos, tocadas con casquetes inspirados en los soldados franceses del siglo XIX, lucieron botas muy por encima de la rodilla con minifaldas.

Tradición y vanguardia convivieron en las propuestas de Sara Coleman, que se atrevió con una colección dominada por distintas alturas en los bajos y con detalles que recordaron a la estética de los buceadores.

La colección, con patrones orientales y occidentales, evolucionó hasta adquirir tintes roqueros y "punkies" con cadenas doradas y notas de color en mostaza y teja, que resaltaron entre los verdes, beiges y azulados berenjenas.

Cerró el desfile una serie de prendas, donde el despiece geométrico dio lugar a originales abrigos, "tops" y vestidos con espaldas muy limpias y partes delanteras colmadas de superposiciones.

"Jubileo 2012" es el nombre de la colección de Martín Lamothe, quien de manera genial abusó de la goma, material presente en tejidos y ornamentos. "Mi intención era concebir prendas cálidas contrastadas con notas industriales", explicó a EFE la diseñadora.

Trabajó la estética retro de los años 70 para crear dos líneas. En la primera, la espacial, se vieron cortes en diagonal y detalles que recordaban a los trajes militares de la antigua Unión Soviética.

En la segunda, la olímpica, recreó a los nadadores y gimnastas rusos, y, como no podía ser de otra manera, echó mano de las gomas para crear unos soberbios bordados a modo de espigas.

A lo largo de la colección se vieron sobrios y serios plisados en poliéster, que curiosamente no se abrían, además de estampados que reflejaban la cestas de pan y los edificios colmena de la URSS. Para el hombre, reservó pantalones cortados por encima del tobillo.

Nada más comenzar el desfile de Ión Fiz, activistas de la asociación "Igualdad animal" saltaron a la pasarela con una pancarta que decía "Piel es asesinato".

Tras el incidente, se vieron atractivas y frescas propuestas masculinas, entre ellas un poncho de lana color esmeralda y una divertida cazadora de peluche.

Para la mujer, Fiz apostó por pantalones pitillos y vaporosos vestidos, algunos de ellos estampados con fotografías que atrapaban paisajes de la naturaleza.

Negra, muy negra fue la colección de María Escoté, dominada por pantalones pitillos con grandes campana, medias a medio muslo a modo de corsé y vaporosas camisas, adornados con complementos dorados en tamaño XXL.



También el negro fue el denominador común de las propuestas de Carlos Díez, colección en la que se alternaron tejidos tan diversos como pana, gasa, punto y piel con tachuelas de distintos tamaños.

El toque divertido lo pusieron los leggins y las camisetas estampadas con la imagen de las suelas de deportivas "Converse".

El diseñador Jesús Lorenzo subió a la pasarela pieles naturales de lince, visón, astracán afgano, zorro, y cordero español, la mayoría de ellas, tintadas en rosa, azul, oro viejo, lila y rojo.

Lo más llamativo del desfile fueron los dos jerseys de piel: uno en visón azul para la mujer y otro trabajado con piel de lobo en tonos pajizos para el hombre.

Por su parte, Miguel Marinero quiso reivindicar el nuevo lujo con una colección hecha a mano para homenajear a los artesanos españoles cada vez más olvidados.

El desfile fue muy aplaudido por toreros de renombre como Sebastián Palomo Linares, Juan José Padilla y Luguillano.

Por la mañana, Teresa Helbig reinventó el charol y lo plasmó sobre diseños modernos, mientras que Elisa Palomino prefirió la estética japonesa para vestir a la mujer.

Mañana, diez jóvenes creadores, presentes en la semana de la moda española, mostrarán sus propuestas en El Ego en cinco desfiles dobles. EFE

cm-lsc/mlr

Cibeles Madrid Fashion Week
Elisa Palomino

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