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28 feb. 2009
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Colores psicodélicos y lentejuelas de los 80 llegan a la pasarela de Milán

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EFE
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28 feb. 2009

Roma, 28 feb (EFE).- La vuelta a aquellos locos años 80, a los colores psicodélicos y a las "paillettes" (lentejuelas) en cualquier prenda fueron el común denominador de las colecciones para el otoño e invierno 2009, que firmas como Iceberg, Gucci o Blumarine presentaron hoy en la Semana de la Moda femenina de Milán.


Nueva Colección de Gucci presentada en la pasarela de Milano
La diseñadora Frida Giannini se inspiró en Tina Chow, la andrógina modelo, icono de los años 80 y con la pasión por el baile, para la nueva colección de Gucci.

Para el próximo otoño-invierno, esta casa italiana llenó sus prendas de lentejuelas y brillantes, desde los trajes de corte masculino, pero con pantalones pitillo, pasando por los completos de bailarina moderna de puro estilo "Fama" o la película "Flashdance", a vestidos cortísimos.

Las casacas, faldas tubo, camisas amplias y túnicas son exclusivamente cortas, plagadas de brillantes y en azul eléctrico, negro o colores metálicos o se llenan de psicodélicos círculos.

Todas las prendas acompañados de botas que llegan hasta los muslos y terminan en tacones vertiginosos.

Los años 80, y sobre todo las obras del artista estadounidense Andy Warhol, fueron también fuente de inspiración para la colección Blumarine, diseñada por Anna Molinari.

Blumarine no sólo eligió a Andy Warhol para crear la escenografía de la pasarela, sino que los colores del "pop art" quedaron plasmados en sus prendas: verdes, turquesas y amarillos ácidos y brillantes fucsias.

Las "paillettes" y millones de cristales destacaron en todas las prendas de la colección Blumarine, que apuesta además por el efecto "dálmata" y otros motivos estampados de piel de animales para el trajes de diario o para sus vestidos de noche.

Molinari retomó las prendas clásicas de los años 80, como los pantalones en versión campana o cortísimos, y los vestidos rigurosamente largos y vaporosos con motivos florales o, en alternativa, cortísimos y multicolores.

La casa Iceberg llevó al extremo los años 80 con sus abrigos de piel exagerados en formas y colores, porque para el diseñador Paolo Gerani, el vestido se convierte en una escultura, casi con una estructura arquitectónica, en la que se funden arte y moda.

La firma Emilio Pucci y su nuevo diseñador, el joven noruego Peter Dundas, ante los ojos atentos en primera fila de la princesa princesa de Noruega Mette Marit, también apostó por los "micro-vestidos" y botas con altísimos tacones, que dan un aspecto fuerte y agresivo a la mujer.

Pucci, que prefirió los blancos, grises, marrones, el berenjena o el verde botella, sorprendió sobre todo con sus vestidos cortísimos y ajustados para marcar las formas de la mujer.

Mientras la diseñadora Rossella Jardini jugó para la casa Moschino con las formas y los colores para su nueva colección.

Los abrigos clásicos de tejidos masculinos se adornan con aparatosos lazos rojos, azules o nubes de organdí negro, mientras que decora sus cazadoras oscuras con los ribetes y diseños típicos del traje de torero.

La imaginación no faltó a Jardini que añadió a todos sus vestidos un toque de originalidad con enormes flores rojas, millones de retales de tela, lazos y volantes exagerados y metros de organdí. EFE

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