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De la bohemia chic a la juvenil fluidez de Cerruti en la pasarela de París

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EFE
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11 mar. 2010

París, 10 mar (EFE).- La bohemia chic de Paul & Joe, el estilo principesco de Elie Saab, la juvenil fluidez de Richard Nicoll para Cerruti y la sofisticación reversible de Gustavo Lins dejaron su impronta en la última jornada del Prêt-à-Porter para el otoño-invierno 2010-2011 de París.



Paul and Joe O-I 2010

El día fue especial para Cerruti, con el debut del modisto británico Richard Nicoll y un desfile llamado a conservar la esencia de la casa, el famoso ADN de la histórica firma, y a la vez reinterpretarlo.

Tras nueve años de ausencia en las pasarelas, el resultado fue un estilo fácil de llevar, simple y elegante, nítido y fuerte al mismo tiempo, que prescindió de la paleta más oscura de Cerruti, de negros y azules noche, en beneficio del color y los estampados, en ocasiones muy vivos, hechos de rosa y azul, por ejemplo.

En busca de un estilo de mujer amante del movimiento y la fluidez, el modisto, que inició su carrera en la moda masculina tras graduarse en la escuela Saint Martins de Londres, utilizó algunos básicos masculinos para adaptarlos a la mujer, materias primas incluidas, como la gabardina.

Crepe georgette, latex y muselina -ésta última para vestidos largos hasta el suelo, transparentes, de color rosa polvo, que se llevan sobre pantalones de cuero- y mohair, para confeccionar jerséis de múltiples colores, fueron otros tejidos fundamentales.

Por su parte, la creadora francesa Sophie Albou mostró un prêt-à-porter "ultracómodo", siempre sobre calzado plano, botas altas de piel vuelta, hasta por encima de las rodillas, y botines, en particular, combinados con medias caladas de lana, blancas en general, pero también negras.

Su estilo invernal pasará por el uso y delicioso abuso de minivestidos y minifaldas de colores vivos, como rosa, turquesa o mostaza, pero también negros y beiges en cantidad, y pantalones cortos bajo voluminosos abrigos de pieles cortos.

Otras constantes Paul & Joe serán los jerséis de colores vivos y cuello alto cerrados con grandes lazos frontales, que se llevan con abrigos tres cuartos negro, de mangas acampanadas, y los vestidos-túnicas muy cortos, a veces con cinturones en las caderas.

El modisto libanés Elie Saab volvió a triunfar con su ideal femenino principesco, perfecto para las fiestas y galas más elegantes y las ocasiones oficiales.

Sus modelos, drapeados, con nudos, pliegues y volantes asimétricos, en tul azul petróleo, beige, negro, o caqui, con tirantes, escotes o mangas cortas, largas y hasta los codos, jugaron con efectos estratégicos de transparencias y audaces aperturas.



Elie Saab O-I 2010

El lujo máximo llegó con sus versiones bordadas por completo, en vestidos largos hasta el suelo, o cortos, azul oscuro, violeta, o verde esmeralda, calados en el costado, entre el pecho, los hombros y las mangas.

De día, los vestidos cortos, gris ceniza o rojo vino, sabiamente drapeados en torno a la figura, se llevarán bajo boleros de pieles.

El modisto brasileño Gustavo Lins optó por presentar sus creaciones en privado, en una de las boutiques especiales "L'Eclaireur".

"La colección es muy simple, se inspira en primer lugar en Brasil y Japón, en particular en la camiseta de fútbol de Brasil transformada en vestido de noche", explicó a Efe.

"El 9 es el número de Ronaldo", añadió en un tono de voz admirativo, mientras mostraba un modelo blanco y negro con la espalda adornada de un 9 partido, apenas visible entre drapeados y complejos pliegues.

Otras fuentes de inspiración vinieron de la asociación del punto y el textil, y el cuero también; de la reunión del quimono japonés con la construcción del traje inglés; y de la transformación del vestuario masculino en femenino mediante la mezcla de formas y materias, como lana, seda, algodón, papel, tinta y pedazos de cuero.

Característica fundamental de las creaciones Lins será también, el invierno próximo, su doble vocabulario exterior-interior, pues la mayor parte de sus prensas, de corte y costuras perfectas, son reversibles.

Para demostrarlo, el modisto tomó el vestido-quimono que portaba su maniquí en ese momento, le hizo sacar los brazos bajo sendas aperturas dispuestas bajo las mangas y anudarlas en la espalda con un lazo, "como en el renacimiento español".

Gris cemento, amarillo, verde, negro, azul noche, rojo y blanco serán los colores del invierno brasileño-parisino de Gustavo Lins.

Lola Loscos

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