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De por qué la era Raf Simons en Calvin Klein llegó a su fin

Traducido por
Hernández Moya Sebastián
Publicado el
today 3 ene. 2019
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La bomba explotó antes de navidades. Raf Simons ponía fin a su era como director creativo de Calvin Klein, una de las mayores marcas de moda de los Estados Unidos. Sin duda alguna, la crónica de una muerte anunciada.


Raf Simons en Calvin Klein - primavera-verano 2019 - Mujer - Nueva York - © PixelFormula

 
A pesar de las críticas positivas de sus desfiles, el enorme presupuesto de marketing y el apoyo de las principales revistas y estrellas de cine, el diseñador no ha logrado atraer a una nueva generación de clientes para la marca. Todo lo contrario, ya que los resultados trimestrales más recientes de PVH, la compañía que controla a Calvin Klein, revelan que la empresa se ha visto forzada a reducir el precio de decenas de miles de productos de ropa para mantener sus cifras estables.

Por otra parte, según fuentes cercanas a Calvin Klein en ambos lados del Atlántico, la alta gerencia de la empresa se he desencantado con Simons, a quien consideran extremadamente arbitrario y reservado, y para nada respetuoso con el ADN minimalista y sexy de la casa.

Además de esto, se dice que el fundador Calvin Klein es muy crítico con muchas de las elecciones estéticas de Simons. Se dice que Calvin está en desacuerdo particularmente con la dramática revisión de su famosa boutique insignia del 654 Madison Avenue. Diseñada por el maestro arquitecto minimalista John Pawson, la boutique, completamente blanca, se construyó como un templo de diseño purista y lineal. Sin embargo, Raf destruyó completamente ese concepto, instalando una serie de llamativos muros amarillos, colgaduras de lana roja y estanterías de colores primarios de su artista fetiche, Sterling Ruby.

"Calvin no ha pronunciado una palabra en público, pero cada vez que pasa por la tienda se le nota molesto", ha comentado una persona familiarizada con el diseñador.

También se dice que la junta directiva de Calvin Klein se ha visto consternada por el poder otorgado al exnovio de Raf, Jean-Georges d'Orazio. La pareja se juntó cuando d’Orazio trabajaba en una boutique de Christian Dior en París y Raf era el diseñador de la famosa marca. Cuando Simons se mudó a Nueva York en el verano de 2016, d'Orazio lo siguió y fue nombrado director de relaciones con los clientes en la boutique de Madison Avenue.

En París, se afirma que Bernard Arnault culpaba a d'Orazio por haber alentado a Simons a que dejara Dior por una nueva vida en Estados Unidos. Por su parte, LVMH se mostraba molesta, por decirlo de algún modo, con las demostraciones públicas de afecto de la pareja, especialmente en las fiestas tras los espectáculos de crucero de Dior en Cannes.

Poco después de llegar a Manhattan, d’Orazio ya hacia parte de la nómina de Calvin Klein y aparentemente tomaba decisiones sobre las costosas obras de arte que serían instaladas en las tiendas de Calvin Klein. Desde entonces, parece que d'Orazio y Simons han puesto un amigable fin a su relación sentimental.


Calvin Klein - primavera-verano 2019 - Nueva York - © PixelFormula


A lo largo de su permanencia en Calvin Klein, Simons ha mantenido sus propias colecciones de moda masculina, ganando nuevamente ovaciones por la novedosa adaptación de estas colecciones y sus artísticas propuestas. El propio programa de Bacchanalia de febrero de 2018 de Simons hizo referencia a Christiane F., una película de los años 80 sobre la adicción a las drogas de adolescentes en Berlín.

“Hacer a la heroína chic podría haber funcionado en su propia marca; pero no era una conexión correcta para una marca estadounidense de ropa deportiva", ha comentado un alto ejecutivo del grupo PVH.

Inicialmente, Raf presentó su colección en Nueva York, convirtiéndose en el espectáculo más importante de la temporada de moda masculina de la ciudad. Esta ha sido, entonces, otra distracción de su atención de su trabajo diario en Calvin Klein, aunque desde entonces ha trasladado la colección a París.

Por otra parte, los ejecutivos de PVH estaban más molestos por la pomposidad de Simons. Algunos han expresado sus molestias a FashionNetwork.com ya que, en la tierra de los libres y el hogar de los valientes, Simons aparentemente insistía en no compartir ascensores con empleados subalternos. Sin embargo, los colegas de Simons han negado vehementemente que ese fuera el caso.

Aunque la mayor crítica de la junta directiva es el hecho de que a Simons no le gustaba compartir, no los ascensores, sino sus ideas con el equipo comercial y de gestión antes de sus shows. Mientras estuvo en Dior, estaba obligado a mantener al CEO de la marca francesa y su presidente, Sidney Toledano y Bernard Arnault, respectivamente, totalmente informados sobre los temas y el desarrollo de cualquier colección. En Klein, Simons protegía mucho más celosamente su privacidad frente al CEO, Steve Shiffman, y el presidente de PVH, Manny Chirico, lo que aparentemente ha enfurecido a la junta directiva, sobre todo cuando los números comenzaron a ir mal.

Junto con d'Orazio, Simons llevó a su respetado y trabajador colaborador, Peter Mueller, a la ciudad de Nueva York. Sin embargo, en parte por la insistencia de Simons, la marca despidió a muchos del equipo de diseño de la vieja guardia en la casa. Inevitablemente, los diseñadores de moda femenina y masculina, Francisco Costa e Italo Zucchelli, salieron del equipo. Pero más notablemente, también lo hizo Kevin Carrigan, un diseñador altamente calificado que había mantenido el buen desempeño de la colección CK, más masiva y convencional, sin captar demasiada atención. Cuando la noticia de la llegada de Simons a Calvin Klein se filtró, de los cinco jefes de diseño en Calvin Klein, solo uno, Ulrich Grimm, responsable de los accesorios, sobrevivió a la purga.

Sin embargo, al final todo se ha basado en las cifras. A medida que aparecían los débiles números del tercer trimestre, Chirico ha afirmado a los analistas: "Hemos ido demasiado lejos, demasiado rápido, tanto en moda como en precio... A medida que avanzamos al 2019, creemos que el consumidor se sentirá cada vez más conectado con la marca a medida que ofrecemos una experiencia más comercial en productos y marketing para capturar las oportunidades a largo plazo para el negocio de Calvin Klein".


Calvin Klein - primavera-verano 2019 - Nueva York - © PixelFormula


Inicialmente, el interés por los diseños de Simons fue enorme, y el número de puntos de venta en los que se vendió aumentó de casi 30 a casi 300. Sin embargo, la ropa no tuvo tan buen desempeño en el comercio minorista. La prueba de ello es que Calvin Klein aún no ha abierto una tienda insignia adecuada diseñada por Simons en ninguna parte.

Simons se había visto protegido por las críticas positivas. Se hizo merecedor a los premios al diseñador de moda masculina y femenina de la CFDA, el Oscar de la moda, por su trabajo en Calvin Klein. Sin embargo, si era tan brillante, la junta se preguntaba ¿por qué Simons estaba presentando camisetas cubiertas con el póster de la película Jaws en una pasarela de moda de lujo? ¿No se vendían a precios económicos en los centros turísticos costeros del Reino Unido en los años 70?

Calvin Klein sigue siendo una empresa muy rentable, con ingresos anuales cercanos a los 4000 millones de dólares y ganancias de alrededor de 500 millones. Sin embargo, en el último trimestre, cuando las ganancias de Calvin Klein antes de impuestos e intereses cayeron a 121 millones de dólares, tras los 142 millones del año anterior, las acciones de su propietario, el grupo de ropa PVH, cayeron un 8 % en un día, el tipo de cifras que los ejecutivos estadounidenses simplemente detestan.

"Calvin Klein sigue siendo una empresa muy exitosa, pero si observas el mundo a través de una visión de resultados trimestrales, entonces los eventos recientes no son tan buenos", ha dicho una fuente interna de la empresa.

Ha habido informes de que la junta instruyó efectivamente a Simons para que cambiara a los fotógrafos de las campañas publicitarias principales, de su antiguo amigo Willy Vanderperre a Glen Luchford, aunque la gente que conoce a Raf insiste en que fue su decisión, tras sentirse muy impresionado por el reciente trabajo de Luchford para Gucci.

Sea cual sea la verdad, la marca es efectivamente una máquina gigante y rentable. Sin embargo, en comparación con las marcas importantes que desfilan en Milán, Nueva York o París, sus credenciales de lujo son modestas. Las ventas de su línea principal de prêt-à-porter siguen siendo insignificantes en comparación con Dior, Chanel, Armani, Gucci o Prada.

Por lo tanto, a pesar de todos los aplausos y de haber ganado los premios CFDA al diseñador de moda femenina y masculina del año, la permanencia de Simons en Calvin Klein ahora parece destinada a terminar.

Su contrato de tres años sería renovado en el otoño de 2019, pero en este momento sería difícil encontrar a alguien en Calvin Klein que crea que el contrato del diseñador belga será extendido.

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