Dos años después de la tragedia del Rana Plaza, nueva campaña para la transparencia de las marcas de moda

La campaña “Who made my clothes?” fue lanzada por segundo año consecutivo en redes sociales para exigir prácticas transparentes a las marcas de moda, en el segundo aniversario de la tragedia del Rana Plaza de Bangladesh. 


Foto. dpa

El movimiento "Fashion Revolution Day", creado por la diseñadora de moda y activista británica Carry Somers opera en 68 países. Su misión es invitar a los usuarios a hacer que las marcas sientan su voz el próximo 24 de abril, en el segundo aniversario de la catástrofe que mató a 1.138 trabajadores del sector textil y lesionó a otros 2.000.

La idea es que las personas se tomen una foto con una prenda volteada al revés, dejando al descubierto la etiqueta de la marca, y la publiquen en sus redes sociales y las de las marcas usando el hashtag #whomademyclothes? (¿Quién hizo mi ropa?) y #QuienHizoMiRopa en español.

En 2014, el movimiento fue seguido por "decenas de miles de personas", dijo la organizadora. Pero con la excepción de unas pocas, como Esprit, Eileen Fisher, y G-Star Raw, "muy pocas marcas se involucraron, y muy pocas respondieron a sus clientes", lamentó.

"Aquellas que respondieron no dieron respuestas muy satisfactorias. Queríamos responsables, y la mayoría simplemente se limitó a decir que sus plantas cumplen los mejores criterios éticos ", explicó también Carry Somers, creadora de una marca de sombreros de comercio justo, Pachacuti, de sombreros Panamá hechos en Ecuador. "Además de saber quién hizo cada sombrero, sabemos de qué campos venía la paja", añadió.

La campaña de "Fashion Revolution Day", dirigida tanto a las grandes marcas de confección como a las marcas de lujo, es "un llamado a la transparencia, invertir una prenda es una manera muy simbólica de decir ‘veo esta marca, veo dónde fue fabricada, pero quiero saber quién la hizo'", añadió.

En su reciente informe de sostenibilidad, el gigante sueco de la moda H&M informó haber ampliado "la lista de sus proveedores para los proveedores de tela" y que está trabajando para lograr salarios justos. Sin embargo, "mejorar las plantas individualmente no resuelve nada. Se necesita un cambio en todo el sistema", dice Carry Somers.

A finales de marzo pasado, el parlamento francés aprobó en primera lectura un proyecto de ley que obliga a las multinacionales a evitar que sus subcontratistas extranjeros cometan abusos a los derechos humanos y al medio ambiente, un texto que fue calificado como un "primer paso histórico" por las ONG.

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