Ecoresponsabilidad, ¿dónde se encuentra la industria de la moda?

Entre el 30 de mayo y el 5 de junio, en toda Europa, se celebra la Semana del desarrollo sostenible. Numerosos actores de la moda compartirán su contribución a través de iniciativas sociológicas y sostenibles. Pero, ¿dónde se encuentra realmente la industria de la moda en términos de eco responsabilidad? La respuesta está en el informe “Pulse of the Fashion Industry” (Pulso a la Industria de la Moda), llevado a cabo por la asociación Global Fashion Agenda (GFA), afincada en Copenhague, y por la consultora Boston Consulting Group (BCG).


Los resultados del Pulse Score por segmentos - Pulse Score -BCG GFA

Como segunda industria más contaminante del planeta, justo detrás de la industria petrolera, la industria textil tiene importantes márgenes para progresar. Una prueba de esto es el índice Pulse Score, que mide los resultados de los actores del sector, apoyándose en criterios del índice Higg, desarrollado por Sustainable Apparel Coalition.

La puntuación del sector textil es claramente baja. Aunque, en esencia, el 100 sobre 100 sea imposible de alcanzar, la industria textil tiene una puntuación de 38/100. No obstante, la GFA y la BCG son optimistas. El año pasado, en la primera edición, la puntuación del sector era de 32/100. Desde entonces, el número de empresas que no han implantado ninguna medida ha descendido (aunque sigue siendo el 10%) y las que han implantado más de 5 iniciativas ha pasado del 56 al 66% y, sobre todo, más de la mitad de las compañías han anunciado en 2018 tener en cuenta criterios ecoresponsables en las estrategias de la empresa. Entre las que han aplicado decisiones, han mejorado su “Pulse Score” 18 puntos. Esto demuestra que reaccionar tiene resultados.


Las prioridades de la Fashion Agenda - GFA

En concreto, el nivel de compromiso en el sector es bastante desigual. Los europeos han registrado los mejores resultados. No obstante, si tenemos en cuenta el tamaño de la empresa, la respuesta es sorprendente. Si bien regularmente se señalan los errores cometidos por los gigantes del sector, también es cierto que las compañías más grandes son las más comprometidas. Los mastodontes del deporte están en los primeros puestos de la lista con una puntuación de 84/100, un comportamiento ligado a su historia, en ocasiones, agitada, en relación a las condiciones laborales en las fábricas de sus socios, pero también debido a su compromiso por lanzar productos innovadores, que inciten a cambiar, sobre todo en cuanto a la economía circular y el reciclado de materiales.

Por las mismas razones, los actores posicionados al principio de la gama, y que registran más de 8000 millones de euros de ventas anuales, tienen una puntuación de 67/100. Al otro lado del espectro, las empresas que registran menos de 80 millones de euros tienen una puntuación más baja: 20/100 al principio de la gama y de 37/100 a la mitad de la gama. Pero el estudio señala que estos actores de la gama media, gracias a la aplicación de soluciones a su medida, han podido avanzar. únicamente el lujo registra un resultado idéntico para los pequeños grupos y para los grandes: 51/100.

Las empresas explican haber trabajado principalmente en el diseño y desarrollo, en los procesos de producción y, sobre todo, en los materiales, un eje fuerte en el que el 89% de las empresas esperan seguir avanzando los próximos años. Los redactores del estudio subrayan que, para responder a las expectativas del mercado y de los consumidores, será necesario llevar a cabo innovaciones a corto plazo en cuanto a los materiales, para abastecer al conjunto del sector.

El punto débil sigue siendo la vida útil de los productos. Si bien hay ciertas empresas que forman a sus equipos de diseño en un enfoque circular, teniendo en cuenta el reciclaje desde la concepción, a muchas otras les queda aún mucho por hacer. Los talleres de reparación de los productos comienzan a multiplicarse y el estudio señala que  aún faltan algunos años para mejorar el reciclaje de los productos que son descartados. Un eje interesante es, sin duda, la integración de tag RFID, que aporta la composición exacta del producto y la mejor manera de reciclarlo.

Pero, para los analistas, estos cambios no pueden ser individuales. Los actores de la industria han avanzar de manera colectiva para pasar de nivel.

El objetivo del “Pulse of the Fashion Industry” es dirigir a la mayor cantidad posible de empresas al camino de la transformación ecológica y social. Este documento aporta también claves para el progreso de todas las empresas según su nivel en estas cuestiones. Global Fashion Agenda aporta siete ejes de trabajo claves. Para avanzar de un modo serio, las empresas han de implantar la trazabilidad de su cadena de aprovisionamiento, planificar una mejora en lo que se refiere al consumo de agua, energía y productos químicos, así como exigir la aplicación de estándares en relación a las condiciones laborales. Asimismo, las compañías podrán desarrollar una fuente de abastecimiento de materiales responsables, poner en marcha un enfoque circular, promover la mejora de la remuneración de los trabajadores y enfocarse en las oportunidades que aporta la revolución digital.


Las empresas tienen diferentes opciones según su posición en los temas medioambientales y sociales - GFA

Todos estos cambios (e inversiones), han de incorporarse a estrategias económicas. Según el estudio, las empresas que inviertan en estas cuestiones medioambientales y sociales ganarán un “bonus” en su margen operacional para 2030: valdrá la pena seguir la senda del cambio.

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