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30 sept. 2013
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El folclore argentino y una mujer felina protagonizan la Semana de Milán

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EFE
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30 sept. 2013

Roma - Los diseñadores italianos, con un total de 146 colecciones, apostaron casi al unísono por el uso indiscriminado de la pedrería, los volúmenes gaseosos y las gafas de sol estilo "ojo de gato" para la mujer de la próxima temporada primavera-verano durante la recién terminada Semana de la Moda de Milán.

Además, la Cámara Nacional de la Moda italiana ha llevado a cabo en esta edición, que ha tenido lugar entre el 18 y el 23 de septiembre, un guiño hacia la cultura argentina mediante una serie de espectáculos protagonizados por el tango con el objetivo, según la organización, de "expresar la fusión entre Italia y Argentina, un puente cultural entre dos países hermanos en sus raíces".


Fendi P/V 2014 | Foto: DR

Una vez más, los modistas italianos mostraron sus diseños sobre la pasarela de Milán y lo hicieron enseñando un casual acuerdo estético en el que reinaron la monocromía, los tejidos vaporosos y la indefinición de la figura femenina.

Todo esto en una semana de la moda muy italiana, un rasgo que apareció de forma más notable de la mano de Moschino, con un estrambótico desfile acompasado por canciones italianas de los 70 y en el que intercaló sus prendas urbanas y muy al estilo norteamericano con constantes y carnavalescos guiños a una mujer mediterránea y muy exagerada en sus movimientos.

Durante esta edición, pocas fueron las explosiones de color que pudieron verse sobre la pasarela de la mítica ciudad lombarda. Just Cavalli, toda una excepción en esta semana, reivindicó la alegría propia de la primavera con una colección protagonizada, en primer lugar, por la heterogeneidad de estampados y por la multitud de colores, todos fuertes y arriesgados.

Unos diseños característicos de una mujer que mira hacia el futuro -puede que la única- y a la que le encanta mostrar su figura bajo el sol de mayo o en las templadas noches de agosto.

La monocromía, en cambio, estuvo respaldada por la mayoría de diseñadores, que, con el objetivo de romper la sobriedad, apostaron por los grandes volúmenes, unos tejidos vaporosos y una marcada tendencia a la asimetría.

Uno de los muchos ejemplos de esta tendencia fue el de la casa MaxMara, que defendió un "total look" en colores rojo, azul, negro y blanco roto y que intercaló las faldas de tubo por la rodilla con la volatilidad de las blusas de gasa.

Pero, más allá de esta tendencia, los diseñadores italianos apostaron con vehemencia durante esta edición por los brillos y por un complemento que pegará con fuerza en la próxima temporada estival: las gafas de sol estilo "ojo de gato".

Tres tipos de brillo serán los protagonistas: la pedrería, el raso y el metálico. Por el primero de todos apostaron de forma evidente los gemelos canadienses de DSquared2, que recrearon una mujer aventurera, agresiva, autosuficiente y con una estética muy colonial.

Abrigos de corte recto, tocados y sombreros de explorador, tonos coral y beis, y todo con la presencia de pedrería de colores muy intensos, que recuerdan a las tonalidades de las gemas y piedras preciosas del centro y sur africano.

Las piedras también estuvieron presentes en los diseños de Karl Lagerfeld, director creativo de la romana Fendi, que, al mismo tiempo, apostó por los vestidos rectos con mangas abullonadas y estampados geométricos.

Por el raso apostó Emporio Armani, que sumergió la pasarela de la Vía Bergognone en las profundidades abisales de los océanos, con diseños cubiertos por un brillante raso en tonos fríos y apagados que recordaron a las escamas de los peces.

El metal, por el contrario, apareció fulgurante engarzado en las prendas de cuero cromado y acharolado de Versace, toda una regresión a los años 80 estadounidenses, en la que tampoco faltó la volatilidad y la indefinición del cuerpo femenino.

El otro rasgo común entre los diseñadores italianos fue el uso de las gafas de sol "pin-up", conocidas como "ojo de gato", con las esquinas superiores de la montura acabando en pico y que conceden una gran fuerza al rostro femenino.

En definitiva, la Semana de la Moda de Milán cerró sus puertas centrada en la estética del siglo XX, una nostalgia que se traduce en renovados diseños marcados por el vuelo y un brillo omnipresente, que definen a una mujer de rompe y rasga, dueña de su vida y con ganas de salir a la calle.

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