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15 feb. 2015
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El patinazo de Wang contrasta en N.York con la solidez de Azria y Lacoste

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EFE
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15 feb. 2015

Nueva York - El sábado en la Semana de la Moda de Nueva York cayó un mito, el de Alexander Wang, que presentó una colección de una agresividad trasnochada y pareció dar la razón a marcas menos arriesgadas como Lacoste o Hervé Léger, de Max Azria, con propuestas disfrutables inspiradas en el tenis y en Gaudí respectivamente.

El "enfent terrible" de la moda de Nueva York, Alexander Wang, patinó en su siempre llamativa trayectoria con una colección que quiso pisar fuerte (literalmente, con botas contundentes de maxisuela) pero acabó deslizándose hasta lo irrelevante y reiterativo.

Alexander Wang, Mercedes-Benz New York Fashion Week ready-to-wear fall-winter 2015/16 | Foto: PixelFormula


Jugándosela prácticamente a un color, el negro, y una vocación "underground delux" que no fue ni lo uno ni lo otro, Wang subrayó con irritante insistencia una estética punk-metal a destiempo, llena de tachuelas, cremalleras, cadenas y pelo alborotado.

Así, el que también ejerce de director creativo de Balenciaga, donde el filtro de la compañía realza lo mejor de su genio, sacó bajo su única responsabilidad la parte más caprichosa de su talento.

© PixelFormula

Solo al final de la colección, cuando mostró unos vestidos de transparencia en cota de maya repuntadas con charol negro y unas hombreras de pieles sobre una chaqueta metalizada, se podía rastrear que detrás del diseño había un gran nombre.

Lacoste - Fall-Winter2015 - Womenswear - New York - © PixelFormula


En la primera fila de su desfile, algunos de los rostros más populares del momento con menos olfato para la elegancia: Nicky Minaj, Kanye West y Kim Kardashian.

Y es que, probablemente, el mejor "show" de Alexander Wang será al que solo ellos puedan acceder, pues el diseñador lleva años jugando un pulso entre su calidad de diseñador y la de anfitrión de las mejores fiestas de la Fashion Week. Hoy es fácil que la batalla la gane su concesión el mundo de la farándula y no el talento.

Aunque el gran nombre de la jornada, en términos estrictamente textiles, quedó en manos de dos marcas de sólida trayectoria internacional: Hervé Léger, la línea más elegante de Max Azria, y un renovado a la par que autorreferencial Lacoste.

Azria, tomando como inspiración la basílica de La Sagrada Familia de Barcelona, de Gaudí, invocó figuras como la natividad, la pasión o la gloria en las pasarelas, aunque la mujer que alumbra no es tan espiritual como divina. Una diosa esbelta de la sensualidad modernista.

Emerge así una mujer de sinuosa esculturalidad cuya anatomía es deconstruida como si fuera una bóveda de crucería.

Todo comienza con un color pétreo y una mujer dura, casi una cariátide afinada por un arnés de cuero, como una creación ortopédica que poco a poco se va vivificando con los colores y los brillos de una vidriera o de un retablo.

Las referencias a la naturaleza tienen un eco inerte. Los estampados florales parecen fósiles o relieves cincelados y los colores más brillantes tienen algo de fosforescencia abisal.

Por su parte, la apuesta siempre deportiva de la marca del cocodrilo volvió a los orígenes de su fundador, el tenista René Lacoste, y ofreció su mejor juego devolviendo a la cancha, en un firme revés de sofisticación, el polo, el chándal, las cintas en la cabeza o la falda plisada.

"René did it first" (René lo hizo antes) es el emblema de esta colección otoño/invierno 2015-2016 en la que el portugués Felipe Oliveira Baptista tira de archivo y homenajea al creador de la firma.

El eje temporal se rompe y las referencias de la época primigenia de Lacoste se mezclan con otros iconos de los 80 como John McEnroe a veces sobre la pista, con su polo y su cinta para frenar el sudor, a veces ya más abrigado para recoger la ensaladera de Wimbledon.

Las líneas geométricas de la cancha se convierten en bolsillos o en estampados sobre una gabardina y la deportividad de Lacoste, de cara al invierno, no se acompleja al plisar sus faldas en tejido chándal, al abrigar en largo la ropa puramente deportiva o incluso al apostar por voluminosas lanas de color tabaco.

Sin embargo, la colección rompe con el homenaje retro que es en uno de los hilos conductores de su propuesta: la manga en trampantojo en chaquetas, blazers y abrigos, en la que se rompe la competitiva aerodinámica del tenis para dar paso a la retórica del estilo. Al continente sin contenido de una manga sin brazo. EFE

msc/aaj
 

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