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Traducido por
Rocío ALONSO LOPEZ
Publicado el
25 mar. 2022
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El reto de crear nuevos materiales alternativos a las pieles de animales

Traducido por
Rocío ALONSO LOPEZ
Publicado el
25 mar. 2022

Desde hace años, el uso de pieles de animales ha sido una fuente de controversia en el mundo de la moda y el lujo. Las campañas y acciones contra el uso de pieles de animales han cobrado impulso en las últimas décadas y la cuestión del bienestar animal ha captado el interés de cada vez más consumidores, más allá de los activistas.


Géraldine Vallejo de Kering, Iris Douzet de Peta, Barbara Curto del Atelier Chardon-Savard y Arnaud Brunois, de Ecopel - Fnw


Por su parte, la industria peletera pretende responder a sus inquietudes con la creación de etiquetas, como Welfur, relativas al trato de los animales, pero el contexto ha impulsado el mercado de las pieles falsas. A mediados de marzo, una conferencia que reunió al grupo Kering, a la asociación Peta, al Instituto Chardon-Savard y a la empresa Ecopel, organizadora del evento, pretendía poner de manifiesto los avances y los retos de este sector.

“El movimiento 'No fur', que se ha desarrollado considerablemente y ha conseguido implicar a los actores del sector de la moda y el lujo, ha sido un acelerador”, explicó Christopher Serfati, CEO de Ecopel, que pretende facturar casi 100 millones de euros en 2021.

“Gracias al progreso de la industria y a las nuevas tecnologías, tenemos la ambición de ofrecer un tipo de piel falsa imprescindible en la gama alta. Esto requerirá nuevos desarrollos para crear la piel del futuro con materiales procedentes de fibras naturales”, añadió.

La distancia que toman cada vez más los actores del mundo del lujo con respecto a las pieles de animales representa la baza maestra para los fabricantes de pieles falsas. Kering, por ejemplo, comenzó esta estrategia en 2017, con marcas que ofrecían muy pocos productos con pieles. 

“Los tiempos cambian, la sociedad cambia y también la definición de lo que es el lujo”, manifestó Géraldine Vallejo, directora de programas de desarrollo sostenible de Kering.

“La generación más joven tiene convicciones muy fuertes sobre estos temas. El Sr. Pinault ha iniciado un diálogo sobre este tema, pero no todas las marcas han avanzado al mismo ritmo. Durante la pandemia, la matanza de visones fue el centro de atención y eso aceleró las cosas. Por supuesto, los directores artísticos necesitan mantener su libertad creativa, pero es más fácil convencerlos porque hay alternativas de alta calidad. La ventaja es que algunas casas están sustituyendo las pieles por materiales que se le parecen y otras trabajarán los materiales de forma diferente. Esto abre un mundo de posibilidades”, continuó.


“Tenemos cientos de referencias con muchos largos de pelo, colores sobrios o exuberantes y estampados”, expresó Arnaud Brunois, director de comunicación y desarrollo sostenible de Ecopel.

“Las posibilidades creativas son muy amplias y van mucho más allá del material animal. En términos de rendimiento, los estudios han demostrado que la protección contra el frío puede ser equivalente a la piel de los animales. En cuanto a la esperanza de vida, es de unos 10 años para las pieles de imitación, frente a unos treinta años para un abrigo de visón bien cuidado. Eso significa que se mantiene en una cámara frigorífica para proteger el pelaje, algo que no todo el mundo puede permitirse”, insistió.


Al igual que Kering, muchas marcas de alta gama se están desvinculando del uso de pieles de animales. “Creemos que la peletería está en una espiral negativa y que no se recuperará", dijo Iris Douzet, de la organización de derechos de los animales Peta.

“Las investigaciones en las granjas han sensibilizado enormemente a la gente. La ley sobre el maltrato animal está avanzando y también los textos contra la cría de animales salvajes por su piel. Pero todavía hay granjas de orylag y angora. Así que seguimos presionando contra el uso de pieles. Porque no es glamuroso. Y además, no es sólo lujo, pueden ser pompones para sombreros o pequeños productos que se venden por 5 euros hechos con pieles que vienen principalmente de China, a veces de gatos y perros”, indicó.


Por eso, los cursos de formación tienen cada vez más en cuenta estas cuestiones del origen de los materiales y su compra, no sólo en la formación de los diseñadores sino también de los distintos profesionales que trabajan en las casas de moda.

"Para nuestros estudiantes, estas preguntas son obvias. Y la mayoría de ellos no quieren trabajar con una marca que no tenga en cuenta las cuestiones de bienestar animal", señaló Barbara Curto, directora del Atelier Chardon Savard.

"Pero los dirigentes y jefes de producto deben recibir una formación más específica en materia de ética. Enseñamos tecnología textil a nuestros alumnos. Desciframos la composición y el origen de los materiales", agregó.



Desarrollar alternativas al petróleo



El origen de los materiales se está convirtiendo en algo esencial en un sector de la moda y el lujo en el que los consumidores exigen cada vez más transparencia. Kering ya no trabaja con pieles de animales. Sin embargo, cada vez vigila más la composición de los materiales alternativos.

“Tenemos objetivos para 2025... La elección de dejar de usar pieles es una decisión ética, pero cada material tiene sus ventajas e inconvenientes. Hay problemas con los materiales sintéticos, los tintes utilizados, los diferentes criterios medioambientales... El acrílico y el modacrílico plantean problemas porque no hay posibilidad de reciclaje y los materiales liberan toxinas al final de su vida útil. La idea no es dejar de usar pieles para hacerlas 100 % sintéticas. Estamos educando a las casas sobre las oportunidades y estamos trabajando con los diferentes actores para avanzar en las alternativas”, detalló Géraldine Vallejo.

Porque si bien la industria de las pieles está sufriendo toda la fuerza de las campañas de las asociaciones antipieles, el reto para los actores de la industria de la piel falsa será proponer productos más responsables, es decir, productos desvinculados de la industria del petróleo. 

“Nuestra idea desde la creación de la empresa era crear una estrategia para ofrecer una alternativa a las pieles de animales”, manfiestó Arnaud Brunois.

“A veces se nos critica por resolver un problema pero crear otro. La piel sintética sigue existiendo y por el momento no podemos prescindir de ella. Para salir de ahí, tenemos que avanzar en el reciclaje, la biofabricación, la creación de materiales a partir de residuos vegetales como el maíz o la caña de azúcar. Es muy interesante fabricar monómeros y polímeros a partir de residuos vegetales. Por el momento, estos materiales, fabricados por ejemplo con Dupont, son una mezcla de materiales. Pero dentro de dos o tres años esperamos poder ofrecer generaciones de productos biofabricados. Trabajamos con cáñamo, con nuestra unidad francesa Peltex, pero también con ortiga, plástico recuperado de los océanos... Estamos en una fase de transición. Un 30 % de la oferta es de materiales más ecológicos, frente al 0 % de hace unos años”, precisó.


Impulsado por las expectativas de un mercado que busca alternativas a ciertos materiales animales o criticados por su impacto en el medio ambiente, los actores de la moda y el lujo siguen muy de cerca el desarrollo de nuevas soluciones. Ecopel muestra su confianza en la materia: su director general dijo que se disponía a comprar unidades de producción en España e Italia.

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