×
Publicidad
Por
Europa Press
Publicado el
21 dic. 2010
Tiempo de lectura
2 minutos
Compartir
Descargar
Descargar el artículo
Imprimir
Imprimir
Tamaño del texto
aA+ aA-

Irina Shayk, seducción natural

Por
Europa Press
Publicado el
21 dic. 2010


Irina Shayk
MADRID, 21 (EUROPA PRESS) - Esta modelo rusa afincada en Madrid por su relación con uno de los mejores jugadores del club merengue, Cristiano Ronaldo, ha concedido a la revista 'Glamour' su entrevista más sincera destapando lo que no había dejado ver hasta el momento: su vida, su personalidad y sus duros inicios en el mundo de la moda.

Hasta el momento la habíamos visto como imagen de la firma de lencería Intimissimi, posando muy ligera de ropa para distintas publicaciones y acudiendo para recoger su premio a Rostro Internacional del Año a los Premios Glamour hace unos meses.

Pero, hasta el momento prácticamente anda sabíamos de esta escultural rusa de ojos verdes y medidas perfectas, salvo que ha conseguido enamorar a uno de las grandes estrellas del Real Madrid, Cristiano Ronaldo.

Ahora, Irina se ha propuesto a hacer precisamente eso: desvelar su cara más desconocida y contar los detalles de cómo se ha convertido, a sus 24 años, en una de las modelos más cotizadas del mundo, habiendo nacido en "un pueblo en medio de ninguna parte".

Desde luego, a simple vista ya se puede adivinar que sus medidas de infarto, sus carnosos labios, sus ojos verdes y ese tono de piel que debe a su padre, "de etnia tártara", son algunas de las características que han hecho de ella una de las mejores modelos del momento.

Sin embargo, ni siquiera para ella los comienzos en el mundo de la moda fueron fáciles. Nacida en una ciudad a dos horas en avión de Moscú llamada Yemanzhelinsk en la que no había ni colegio ni universidades, Irina tuvo la posibilidad de estudiar en un colegio danés en otra ciudad, donde fue descubierta por su manager.

"Nunca pensé en ser modelo profesional", recuerda la maniquí. "Pero siempre tuve claro que no me quedaría en mi pueblo".

Fue precisamente su ambición y la ayuda de su manager, las que hicieron que Irina se trasladara a París para intentar labrarse un futuro como modelo. Aunque confiesa que no fue fácil, -"cuando aterricé en París hace cinco años no tenía ni para el metro. Me alimentaba de arroz"- poco después le llegó su primer contrato con la firma de lencería 'Intimissimi'.

Gracias a este trabajo, y todos los que le han seguido, Irina ha podido recorrerse medio mundo en pocos años y, aunque está encantada, confiesa que "enumerando el itinerario (de su vida), da un poco de vértigo".

Ahora vive afincada en Madrid, donde confiesa sentirse muy cómoda. lo que más le gusta de su nueva vida en España es "el gazpacho y la vida cultural de Madrid y Barcelona" y pasar tiempo con su perro, siempre que su agenda se lo permite.

Copyright © 2022 Europa Press. Está expresamente prohibida la redistribución y la redifusión de todo o parte de los contenidos de esta web sin su previo y expreso consentimiento.