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La alta joyería francesa presenta sus sueños sin límites

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EFE
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12 jul. 2010

París, 8 jul (EFE).- El mundo de los sueños no tiene límites y hoy lo demostraron algunos de los grandes joyeros de París con sus últimas colecciones de lujo, que pusieron mucho más que un broche final a los desfiles de la alta costura francesa para el otoño-invierno 2010-2011.



Joyas Dior

Por segunda vez, cuatro joyerías históricas mostraron en un mismo día sus irrepetibles creaciones: Boucheron, firma creada en 1858; Van Cleef & Arpels, instalada en la plaza Vendôme de París desde 1906; Mellerio Dits Meller, cita obligada para toda la realeza europea desde 1613, y Chaumet, joyero de Napoleón Bonaparte.

Se unieron a ellos en el calendario -o viceversa- dos legendarias casas de costura, Chanel y Dior, empleadas igualmente a fondo en el arte de conjugar diamantes, zafiros, esmeraldas, oros y platinos.

Dior lo hizo desde sus salones de la Avenida Montaigne, para mostrar 150 piezas creadas por Victoire de Castellane, de ellas 13 novedades.

Algunas hechas con diamantes, esmeraldas, zafiros rosas, oro blanco y rubíes, y entonces inspiradas en la rosa, símbolo de esta casa fundada por Christian Dior (1905-1957). Otras construidas con ópalos verdes, turquesas, amatistas y esmeraldas, próximas al universo cinematográfico de "Bollybood".

Chanel centró collares, anillos, brazaletes, pendientes y broches en la pluma, reinterpretada libremente a partir de algunas de las joyas diseñadas en 1932 por Mademoiselle Chanel (1883-1971).

Utilizó para ello esencialmente diamantes, blancos y negros, uno de los grandes temas de la casa en materia de color, aunque también zafiros de leve toque naranja, y perlas color chocolate, jade, azul y gris.

En la sede de Van Cleef & Arpels el tema era también único, rotundo y múltiple a la vez: "Los Viajes Extraordinarios" de Julio Verne. Desde las 20.000 leguas submarinas, a las cinco semanas en globo, el viaje de la Tierra a la Luna y el realizado al Centro de la Tierra.

Ligereza y asimetrías, dos grandes tradiciones Van Cleef, dieron vida a animales marinos y terrestres, a volcanes, planetas y constelaciones, de oro blanco, perlas, rubíes, zafiros o topacios de más de 48 quilates, a veces con complejos mecanismos para hacer surgir el agua de diamantes de la espalda de una ballena, o los pies y la cabeza de una tortuga de mar.

Impactante colección de más de 175 piezas, algunas de ellas aún en curso de realización, que podrán contemplarse en septiembre en la Bienal de los Anticuarios de París, donde el director de escena argentino Alfredo Arias les prepara una gran puesta en escena.

Piezas de ensueño y, por lo tanto, de precio "sin límite", como recordaron a Efe los portavoces de Chaumet (propiedad del líder del lujo mundial, LVMH) que celebra este año su 230 aniversario con una colección de "joyas de cabeza", para cubrirla parcialmente, adornar su frente, un rizo, o para prenderse de un moño, en forma de diadema, tiaras, broches, peinetas, bandas y por supuesto coronas.

El tema es ante todo homenaje a su primera musa y clienta, la emperatriz Joséphine de Beauharnais (1763-1814), primera esposa de Napoleón Bonaparte, primera emperatriz del primer imperio francés, de quien descienden múltiples reyes europeos, entre ellos la última reina griega, madre de la Reina Sofía de España.

Las novedades Chaumet, cuya construcción pudo tomar hasta entre 600 y 800 horas de trabajo, fueron mostradas en vivo sobre maniquíes vestidas con prendas de papel, blancas y geométricas.

Destacaba entre ellas la 'diadema Josefina', con un diamante de 10.4 quilates, recién salida de su taller de la plaza Vendôme, guiño especial por parte de esta casa que "nació creando joyas de cabeza muy audaces para Josephine", según recordaron sus portavoces.

Boucheron, propiedad en la actualidad del grupo francés de lujo Gucci/PPR, inspiró el esplendor de sus nuevas joyas, algunas con más de 500 horas de trabajo, en el "juego de la seducción", con títulos tan sugerentes como "Taille de Guêpe" (talle de avispa); "Accroche-Coeur" (atrapa corazones); o "Baiser Volé" (beso robado).

De otro lado, Mellerio dits Meller, "el joyero de las reinas", dedicó su producción, precisamente, a "las reinas de corazón", y también clientas; en primer lugar a la reina María Antonieta, que fue clienta principal de la casa y quien inspiró ahora varios de sus fastuosos adornos.

La serie 2010 incluye además diferentes relojes y anillos inspirados en otras insignes compradoras de Mellerio, como la princesa Caroline Murat, la emperatriz Josefina, la emperatriz Eugenia de Montijo, la reina Louise de Bélgica y la reina Désirée Clary de Suecia y de Noruega.

Lola Loscos

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