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11 ago. 2009
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La crisis mundial llega a remotos poblados que viven de la alpaca en Bolivia

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AFP
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11 ago. 2009

Las comunidades que viven del tejido de la alpaca en los Andes de Bolivia están lejos de cualquier centro financiero, pero saben de qué se trata la crisis: desde 2008 cayó el precio de su producto -preferido en Milán y otros centros de moda-, y ahora esperan que se recupere lo antes posible.



En Sajama, un parque nacional 300 kilómetros al sudoeste de La Paz, muy cerca de la frontera con Chile, la producción de lana de camélidos se mantiene como una práctica ancestral que se transmite de generación en generación.

Es una región remota e inhóspita, pero la crisis financiera internacional se las arregló para llegar allí.

"Ha bajado casi a la mitad el precio de la libra de lana de alpaca y de llama", aseguró a AFP la indígena aymara María Choque en el poblado de Sajama, situado al pie del nevado del mismo nombre.

Doña María, como le dicen todos en este poblado de 350 habitantes, es la mayor acopiadora de lana de llama y alpaca de esa comarca, que compra la libra "a 7 u 9 bolivianos (más de un dólar)", cuando hace dos años se pagaba más de 16 bolivianos.

"Llevamos la lana a La Paz, donde la entregamos a mayoristas, ganando 3 bolivianos por libra para que fabriquen chompas (suéteres) y ponchos", precisó, aunque sin hacer pública la cantidad que acopia y sus beneficios, con la desconfianza habitual de los campesinos.

Aunque la lana de alpaca es mucho más apreciada que la de llama, doña María dice que allí se negocian con poca diferencia de precio y que éste más bien es determinado por otros factores como el color. "La lana blanca vale más", dice.

Pablo Olivares, uno de los pobladores más antiguos de Sajama, detalló que la producción de lana de llama y alpaca es "muy difícil" y que la esquila se realiza una vez cada dos años y en los meses de octubre y noviembre, época menos fría en la región.

"Cada alpaca da cuatro libras de lana; la llama libra y media y la vicuña sólo 300 gramos", precisó.

¿Qué hacen cuando el precio baja?. "Lo mismo que cuando el precio está alto, sobrevivimos", dice Olivares.

La esquila se realiza en este lugar, enclavado a 4.400 metros de altitud, con temperaturas que en la mayor parte del año están bajo cero.

Sobre la región del Sajama gobierna el majestuoso nevado del mismo nombre, de 6.541 metros de altura, el más alto de Bolivia, y que es un volcán apagado, el deleite de los turistas y donde -según las creencias locales- habitan los 'Apus', los dioses de los aymaras.

El parque Sajama es uno de los primeros territorios que fue designado por el Estado boliviano como área protegida y abarca 100.000 hectáreas.

La keñua y la thola (arbustos andinos) sirven de alimento para vicuñas, llamas y alpacas, las dos últimas especies domesticadas desde épocas ancestrales y que constituyen la base de la economía de la región.

A Bolivia se le atribuye el mayor rebaño de llamas del mundo, alrededor de dos millones de ejemplares, un número menor de alpacas (en cambio abundantes en Perú), y se hacen esfuerzos para recomponer los rebaños de vicuña, animal que está bajo protección para evitar su extinción, dado que es preciado por el sabor de su carne.

Según el estatal Instituto Nacional de Estadística (INE), la ganancia anual es de 300 dólares al año por familia en una actividad que se constituye en la principal actividad para una población aproximada de un millón y medio de aymaras asentados en el altiplano andino desde tiempos inmemoriales.

La Compañía de Productos de Camélidos Sociedad Anónima (Coproca), que agrupa a 1.350 socios concentrados en 20 municipios de La Paz, Oruro y Cochabamba informó que la venta de lana de alpaca llega a unas 250 toneladas por año y la de llama a 434 toneladas, aunque por ahora es imposible ver en cifras qué tanto ha afectado la crisis.

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