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La industria del lujo ya sabe lo que es la crisis

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EFE
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22 ago. 2008

David Valenzuela

Nueva York, 22 ago (EFE).- La industria del lujo, impasible hasta ahora a los estragos económicos, empieza a saber lo que significa la palabra crisis, especialmente en Estados Unidos, donde el crecimiento del sector se ha ralentizado en el último año.



Saks Fifth Avenue en New York


La tesis de que el mercado de los artículos de lujo funcionaba a prueba de recesiones se empieza a tambalear como consecuencia de la crisis financiera que azota a EEUU y que ha provocado que el sector, que mueve 270.000 millones de dólares (182.530 millones de euros) al año, note cómo le falla la confianza de un consumidor que parecía imperturbable.

"El sector ha visto cómo un grupo importante de sus consumidores le ha dado la espalda debido a la crisis. Eso no se puede dudar", dijo a Efe Gregory Furman, presidente de Luxury Marketing Council, un grupo que reúne a centenares de directivos de más de 700 compañías dedicadas al lujo.

Si a principios de año el sentimiento generalizado entre las firmas del sector era el optimismo -gracias a unos resultados empresariales no muy halagüeños, pero tranquilizadores-, meses después palabras como las de Furman denotan que el temor se empieza a apoderar de una industria que, según los analistas, sólo crecerá este año un 2 por ciento, frente al 6,5 de 2007.

El sector había despuntado en el último lustro por su crecimiento y fortaleza, pero, en los últimos meses, los altos costes de fabricación de muchos artículos y la abismal diferencia entre el euro y el dólar están pasando factura a muchas firmas.

Un ejemplo de ese resentimiento son los resultados del último trimestre de uno de los minoristas de artículos de lujo más importantes del país, los almacenes Saks, que han difundido esta semana unas pérdidas que pocos esperaban ver tan abultadas.

Saks, unos de los más emblemáticos y selectos grandes almacenes de la Quinta Avenida de Nueva York, perdió en su segundo trimestre fiscal 31,7 millones de dólares, -23 centavos por acción- (21,4 millones de euros -15 céntimos por acción-), un 29 por ciento más que hace un año.

"Durante el último trimestre, hemos experimentado un debilitamiento a lo largo de casi todas nuestras líneas de mercancía", reconoció en un comunicado Stephen Sadove, presidente de la compañía que busca medidas para frenar la caída de sus ventas, como adelantar la temporada de rebajas.

Algo parecido ocurre a otros minoristas de alta calidad, como Nordstrom o Neiman Marcus, que también muestran signos de debilidad, pues parece que muchos compradores cambian sus hábitos y se lo piensan al menos dos veces antes de pagar 150.000 dólares (101.440 euros) por un abrigo de Hermés o 2.300 dólares (1.555 euros) por un sombrero de Dolce & Gabbana.

Furman, sin embargo, se mostró convencido de que el sector aguantará el tirón, ya que los consumidores más leales y los que tienen "un bolsillo más amplio" siguen dispuestos a gastar "con crisis o sin ella"; aunque, reconoció, se observa una tendencia de los compradores a comparar y seleccionar más.

"Los 3,2 millones de personas que hay en EEUU con 1 millón de dólares o más en activos financieros siguen gastándose el dinero como ellos deciden, pero piden un mejor servicio por el mismo dinero y realizan compras más comparativas", explicó.

"Las compañías dedicadas al lujo, ya se trate de las que ofrecen alta costura, viajes o automóviles de ensueño, deben plantearse su manera de funcionar, porque la competencia es más agresiva", dijo Furman, para quien los compradores exigen ahora que se les explique mejor "la esencia y el valor del lujo".

El presidente de Luxury Marketing Council reconoció, asimismo, que el segmento quizás más afectado por la actual crisis financiera es el inmobiliario, puesto que "las casas de lujo ya no se venden al ritmo de antaño".

Como muestra de ello, este verano la venta de casas en la selecta zona de veraneo de los Hamptons, cerca de Nueva York, se ha reducido en un 29 por ciento y el precio medio de las viviendas ha caído un 11 por ciento, hasta 735.000 dólares (497.031 euros), en comparación a la misma temporada del año anterior. EFE

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