Lanvin se inspira en el arte contemporáneo en su desfile en París

A pesar de ser la "maison" de moda más antigua de París, Lanvin está en uno de sus momentos económicos más difíciles, que el equipo de diseño intenta sortear con colaboraciones artísticas como la que hoy presentó con la artista contemporánea Krista Kim.

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Lanvin - Fall-Winter2018 - Womenswear - Paris - © PixelFormula

La colección otoño-invierno 2018-2019 es la segunda del diseñador Olivier Lapidus para Lanvin, que el año pasado registró pérdidas por 30 millones de euros y que el pasado jueves anunció la adquisición por parte del grupo inversor chino Fosun del 60 % de sus acciones.

Desde la traumática despedida del israelí Alber Elbaz, Lanvin no ha conseguido levantar cabeza y las cifras anuales se han reducido en un 50 % desde 2015, en parte porque la firma no consiguió despegar con los diseños de su sustituta Bouchra Jarrar.

Una responsabilidad añadida para Lapidus, procedente de la Alta Costura, que ahora intenta hacer de Lanvin una referencia entre las jóvenes, con vestidos de noche de estética deportiva. "Durante varias temporadas la inspiración será tratar de encontrar elementos propios a Lanvin, cosas del pasado a las que podamos darle un giro", explicó Lapidus tras el desfile.

Esta búsqueda en los archivos de la casa ha encontrado sentido en la estrecha relación que la fundadora Jeanne Lanvin (1867-1946) tenía con los artistas del momento, allá por los años veinte del pasado siglo, y que ahora el modista ha recuperado aliándose con la californiana Krista Kim.

Kim, fundadora del movimiento Techism© que promueve la confluencia del arte y la tecnología, es conocida por sus enormes pantallas degradadas en colores, que fueron imprimidas en tinta en los tejidos de Lanvin, especialmente en una seda deportiva trabajada en "stretch".

Así Lapidus ha transformado la sofisticación de Lanvin con faldas traslúcidas y plisadas, combinadas con abrigos impermeables y botas para la nieve, y largos vestidos de noche de apariencia rígida con esa idea de construir prendas modernas.

"Me divertía hacer algo divertido en looks formales, crear tejidos deportivos pero que van a entrar en la moda nocturna: algo muy moderno, muy contemporáneo", añadió Lapidus, antes de que Shaw-Lan Wang, accionista de la firma, llegara para felicitarle.

"¿Cree que si no me gustara su trabajo estaría donde está?", respondió Wang a los que le pidieron su opinión sobre la colección. La excéntrica empresaria taiwanesa, que compró Lanvin a L'Oréal en 2001, ha sido clave en la historia reciente de la firma: fueron los malentendidos con ella los que propiciaron la marcha de Elbaz y en ella recaía la elección de los diseñadores, pues hasta hace una semana ostentaba el 75% de las acciones de la marca. Ahora, la compra por parte de Fosun International le ha permitido mantener un control más discreto, del 20 %.

Fosun le ganó la batalla a los cataríes de Mayhoola (Valentino, Balmain), que hace tres años ofrecieron a Wang 400 millones de euros por la firma. La taiwanesa se negó y ahora volvió a rechazar una propuesta para aceptar los 145 millones que va a pagar la compañía china, hasta ahora ajena al negocio del lujo.

 

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