Las marcas de lujo independientes bajo presión por la compra de Versace

La compra de Versace por Michael Kors ha aumentado la presión en diferentes marcas de lujo independientes que luchan por sobrevivir frente a los grandes grupos de la industria. Michael Kors hizo oficial la compra de la marca de lujo italiana por 1830 millones de euros, incluida la deuda. Versace se une a la creciente lista de marcas que han caído en manos de un conglomerado en un sector ampliamente dominado por los grandes grupos europeos como LVMH, que ahora cuenta con unas 70 marcas que van desde el champán hasta los relojes.

Archivo - REUTERS/Mike Segar

Los vastos recursos financieros del líder mundial de lujo y de su competidor Kering, la formación de grupos como el estadounidense Michael Kors o el chino Shandong Ruyi y la creciente brecha entre las marcas exitosas y las que buscan ponerse al día podrían alentar otras adquisiciones, dicen los especialistas en el sector.

"Comparados con las marcas más grandes, los grupos independientes no tienen el oxígeno necesario. La consolidación es inevitable", dice Giuliano Noci, profesor de estrategia y marketing de la Escuela Politécnica de Administración de Milán.

Ciertamente, algunas casas independientes continúan brillando, como Hermès o Chanel. Esta última, codiciada por sus competidores durante mucho tiempo, reveló por primera vez en junio sus resultados financieros, que la ubican entre las principales marcas de lujo del mundo en términos de facturación. La italiana Moncler, famosa por sus chaquetas, registra aumentos en sus ingresos gracias a la frecuente renovación de su oferta y sus ventas en línea.

Pero en una industria volátil, donde las tendencias van y vienen, los conglomerados han logrado algunos de los mejores resultados en los últimos tiempos con una fuerte demanda de China.

El volumen de negocios de Kering y LVMH ha subido gracias a Gucci y Louis Vuitton, respectivamente, lo que les permite compensar el descenso en los resultados de Bottega Veneta y Marc Jacobs.

Por otro lado, la británica Burberry, la italiana Salvatore Ferragamo o la estadounidense Tiffany estuvieron más expuestas cuando disminuyeron sus ventas. Estos tres grupos están luchando por recuperarse, pero a menudo los analistas los citan como objetivos potenciales, a pesar de que Salvatore Ferragamo es una de las pocas empresas familiares italianas, como Prada, cuyos propietarios se han negado durante mucho tiempo a ceder el control.

"Para los grupos familiares, es más difícil tomar ese tipo de decisión. Pero si se pasa por un período de bajo rendimiento prolongado, y eso dura, algún día se debe hacer algo", dice Flavio Cereda, analista de Jefferies, quien dice que espera más adquisiciones en los próximos años.

Versace, que dice que no ha recibido ninguna oferta de inversores italianos antes de venderle a Michael Kors, ha seguido el ejemplo de Bulgari entre las compañías familiares que cedieron ante el canto de las sirenas de los grandes grupos. El joyero italiano fue comprado por LVMH en 2011.

Es poco probable que LVMH y Kering compren marcas frágiles, afirman los banqueros de inversión. Kering es uno de los grupos que ha decidido no invertir en Versace, cuya rentabilidad se ha debilitado, han afirmado las fuentes el lunes.

Los dos grupos franceses, al igual que su competidor suizo Richemont, propietario de Cartier entre otros, a menudo han dicho que están abiertos a las oportunidades. LVMH, sin embargo, declaró recientemente que considera los precios altos actualmente. No hicieron ningún comentario el martes sobre sus planes de adquisición.

Otros candidatos emergen. Así, el grupo chino Shandong Ruyi ha comprado este año la marca suiza de calzado Bally y su competidor Fosun se ha hecho con la casa Alta Costura Lanvin, dos operaciones que destacan sus ambiciones de lujo.

En los Estados Unidos, Michael Kors, que pasará a llamarse Capri Holdings después de la adquisición de Versace, al igual que su competidor Tapestry, propietario de las marcas Coach y Kate Spade, también están tratando de encontrar un lugar en la industria.

Para los conglomerados, acumular marcas puede representar ahorros de costos y beneficios. "Por supuesto, hay sinergias, y cuanto más grande es el grupo, mayor es el poder de negociación con proveedores y propietarios, por ejemplo", dice Ludovic Grandchamp de Savigny Partners, una firma de consultoría especializada en la distribución.

Traducido por Hernández Moya Sebastián

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