Los fabricantes de ropa de Vietnam encuentran trabas en el lucrativo acuerdo comercial con la UE

Para Tran Nhu Tung, el nuevo acuerdo de libre comercio entre Vietnam y la Unión Europea presenta grandes oportunidades, pero también problemas logísticos. El vicepresidente de Thanh Cong Textile Garment Investment Trading (TCM) de la ciudad de Ho Chi Minh planea una rápida expansión teniendo en cuenta la afluencia de pedidos que promete el Tratado de Libre Comercio entre la UE y Vietnam (EVFTA) por su reducción de aranceles.


Reuters

"El EVFTA cambia por completo las reglas del juego y allanará el camino para que las prendas vietnamitas dominen el mercado europeo", explicó Tung entre el traqueteo de miles de máquinas de coser en una fábrica con techo de metal situada a las afueras del centro comercial de Vietnam.

Los analistas dicen que las prendas de vestir, que representan alrededor del 10 % de las exportaciones de Vietnam y que actualmente están sujetas a aranceles europeos de en torno al 9 %, serán con mucho las mayores beneficiadas por EVFTA alcanzado el mes pasado.

La UE ya es el segundo mercado de prendas de vestir más grande de Vietnam después de Estados Unidos, representando el año pasado el 15 % de las exportaciones totales de prendas de vestir del país según datos de la Aduana de Vietnam.

Tung espera que los pedidos a su fábrica, que confecciona uniformes y ropa deportiva, aumenten al menos un 15 % cuando el EVFTA, que reducirá a cero los aranceles de casi la mitad de todas las prendas de ropa, sea ratificado por el Parlamento Europeo.

Vietnam, que cuenta con el respaldo de más de una docena de acuerdos de libre comercio, se ha convertido en un eslabón clave de la cadena de suministro de fabricación global.

El pasado mes de diciembre, el primer ministro Nguyen Xuan Phuc dijo en un foro de negocios de Hanoi que Vietnam se había convertido en "una de las grandes fábricas del mundo".

Sin embargo, esa capacidad se está poniendo a prueba con una creciente demanda, causada tanto por el EVFTA como por la alteración global del comercio provocada por la guerra comercial entre Estados Unidos y China, que ha generado una cierta desviación de fabricación de China a Vietnam y a otros países cercanos.

La escasez de personal ya ha comenzado a manifestarse en la industria de confección de Vietnam, donde la gran mayoría de fabricantes se centra en el trabajoso proceso de costura y corte que ha convertido al país del sudeste asiático en un destino popular de subcontratación para las empresas de moda extranjeras.

La baja remuneración y las largas horas de trabajo hacen que sea difícil satisfacer la creciente demanda de mano de obra en las fábricas nuevas; una demanda que ha aumentado un 7 % desde 2018, según la empresa de contratación con sede en la ciudad de Ho Chi Minh, Navigos Search.

"Esta industria siempre necesita recursos humanos, especialmente empleados de alto nivel con habilidades especializadas", explicó a Reuters el director general de Navigos, Mai Nguyen.

Para Tung de TCM, que está a punto de abrir una nueva planta de teñido para poder satisfacer todos los pedidos, esto implica embarcarse en la difícil tarea de encontrar un ingeniero químico que pueda dirigir su próxima operación.

"Encontrar personas que manejen las máquinas de teñir o tejer es fácil. Son trabajadores y se les puede formar", declaró Tung.

"Pero es difícil encontrar ingenieros químicos con experiencia y un gran conocimiento en química y el proceso de teñido.
"Puedo contarlos con los dedos de una mano", añadió.


¿Qué se cose?

El EVFTA presenta otro reto para la industria de la confección textil de Vietnam: normas estrictas sobre el país de origen de los materiales, o la "doble transformación" de los productos.

Para fabricantes como Tung, esto significa que tanto el textil como el producto terminado deben ser vietnamitas, o de un país con el que la UE ya tenga un acuerdo de libre comercio, para estar libres de aranceles.

Esto se debe en parte a las fuertes presiones de los fabricantes europeos que ya están luchando contra importaciones baratas de países como China.

En una audiencia celebrada en 2013, los fabricantes europeos de prendas de vestir expresaron su preocupación por la posibilidad de que un TLC con Hanoi pudiese facilitar la entrada de textiles chinos al mercado europeo tras ser transformados en prendas de vestir en Vietnam.

Los fabricantes italianos de textiles y la Confederación Europea de Confección y Textil (Euratex) actuaron durante las negociaciones para evitar que los productos chinos sometidos a un proceso de acabado en Vietnam entrasen en la UE sin aranceles.

También lucharon para retrasar la eliminación de aranceles durante un cierto período de tiempo tras la firma del acuerdo para evitar una inundación repentina de productos vietnamitas en el mercado europeo.

"En conclusión, considerando las condiciones iniciales, fuimos capaces de contener los daños", declaró en un comunicado Sistema Moda Italia, la federación de fabricantes italianos de textil y moda.

Actualmente, casi el 70 % de las materias primas utilizadas en la fabricación de prendas de vestir en Vietnam provienen del extranjero, particularmente de China, según datos oficiales. Los fabricantes de ropa de Vietnam dicen que pueden hacer poco frente al costoso proceso de producir sus propias materias primas.

"No tenemos ninguna intención de invertir en teñido... Supone una gran cantidad de capital y hacen falta trabajadores muy calificados", explicaba a Reuters el propietario de una pequeña fábrica con alrededor de 800 empleados con sede en Ho Chi Minh.

"Importar es más barato, más sencillo y más rápido para empresas pequeñas como nosotros", añadió el dueño de la fábrica, que no quiso revelar su identidad.

La fábrica, situada en una zona industrial a unos 20 kilómetros del centro de la ciudad, produce principalmente ropa para mujeres y dice que Alemania es su mayor mercado de exportación.

"El tema del 'punto de origen' es importante para nosotros. Estamos barajando la posibilidad de importar materiales de Corea del Sur, que ya ha establecido relaciones de libre comercio con la UE, en lugar de China", dijo también el propietario.

"A mayores costes, menores beneficios, pero es la mejor alternativa que se nos ocurre por el momento", finalizó.

Traducido por Ana Ibáñez

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