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Los pedidos a los proveedores de lujo italianos se hunden a medida que se propaga el coronavirus

Por
Reuters API
Traducido por
Rocío ALONSO LOPEZ
Publicado el
10 mar. 2020
Tiempo de lectura
5 minutos
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Las marcas globales de lujo como Gucci o Louis Vuitton están reduciendo los pedidos con proveedores italianos, ya que la propagación del coronavirus desde el mercado clave de China a los principales principales centros de fabricación de Italia afecta a los negocios en todo el sector, aseguraron fuentes de la industria.


Reuters


Italia, hogar de decenas de fabricantes especializados de productos de alta gama, desde zapatos y artículos de cuero hasta menswear, tiene la mayor epidemia del virus fuera de China, lo que llevó al Gobierno a decretar este lunes la isolación de todo el país.

Reuters habló con una docena de proveedores de textiles y artículos de cuero en la región de Véneto, que está afectada por la cuarentena, cerca de la Toscana. Muchos dijeron que incluso antes de que se establecieran las restricciones sin precedentes de aislamiento del norte italiano este domingo, las marcas habían recortado los pedidos a finales de enero, con la demanda desplomándose en China.

“Producíamos entre 800 y 1000 bolsos al mes para Gucci. En febrero hicimos 450 y no tenemos pedidos para marzo”, dijo el propietario de un pequeño proveedor de la marca líder de Kering que emplea a ocho personas en Scandicci, un distrito a las afueras de Florencia, que es el centro de producción de artículos de cuero en Italia.

“Tampoco tenemos pedidos para abril o mayo. La compañía se ha paralizado y tenemos que poner a nuestros trabajadores en programas de despido temporales”, aseguró.

Como la mayoría de los proveedores que hablaron con Reuters, se negó a ser nombrado por temor a perder futuros contratos.

Los 280 000 millones de euros por año del sector global de artículos de lujo, que ya se habían recuperado tras los meses de protestas en Hong Kong, recibieron un golpe a principios de este año por el brote de coronavirus en China continental.

Mientras las autoridades luchaban por contener la emergencia en un país que alberga a más de un tercio de los compradores mundiales de lujo, las marcas se vieron obligadas a cerrar tiendas, detener nuevas aperturas y posponer el gasto en publicidad allí.

La propagación del virus en todo el mundo ha agravado la situación, con países como Reino Unido y Estados Unidos advirtiendo sobre viajes no esenciales a Italia, lo que ralentiza el turismo a un goteo.

Eso se traducirá en un importante golpe para las ventas de la industria textil y de moda del país de 90 000 millones de euros.


Cadenas de suministro



Esto también tiene implicaciones para la industria del lujo en todo el mundo debido a la importancia de Italia como proveedor, dijo Flavio Cereda, analista de la industria en Jefferies, quien el lunes recortó su pronóstico de ventas para 2020 para el sector por segunda vez este año.

Ahora espera una disminución de las ventas del 3 % a tipos de cambio actuales, en comparación con su pronóstico anterior de un crecimiento del 1 %.

“La interrupción prolongada de la actividad económica bien puede dar lugar a problemas en la cadena de suministro para la mayoría de las marcas”, indicó, y agregó, sin embargo, que todavía no tenía evidencia de que eso suceda.

La Toscana, que forma parte del bloqueo recién a partir del lunes, tiene a su centro de fabricación en Scandicci ahora sufriendo, pues había estado en auge en los últimos años a medida que los gigantes de lujo, desde LVMH hasta Kering y Prada expandieron sus sitios de producción y construyeron talleres.

Massimiliano Guerrini, cuya familia es propietaria de Almax, un productor con sede en Scandicci que fabrica bolsos para 10 marcas, incluidas Saint Laurent, Gucci y Balenciaga de Kering, así como marcas de LVMH, dijo que había visto una disminución en los pedidos “de unos pocos puntos porcentuales” debido a la emergencia del coronavirus en China.

“Pensé que las cosas no iban tan mal dadas las circunstancias, pero ahora esta nueva alarma en Italia corre el riesgo de causar más víctimas entre las empresas que entre las personas e interrumpir la cadena de suministro para los pedidos que aún están en proceso”, dijo.

“Tenemos 270 empleados y hemos diversificado a nuestros clientes, por lo que hemos logrado mitigar el impacto hasta ahora. Pero algunos de los proveedores más pequeños no lo lograrán”, enfatizó.

Un proveedor de artículos de cuero y bolsos en Véneto informó de una caída del 30 % en los pedidos de Louis Vuitton, de LVMH, mientras que otros dijeron que Prada y Ferragamo también estaban reduciendo los pedidos.

Ferragamo dijo que no podía hacer comentarios sobre esto, ya que publicará los resultados de 2019 el martes. Prada dijo que tampoco haría comentarios, ya que se espera que publique sus resultados el 18 de marzo. Kering declinó hacer declaraciones, mientras que LVMH no hizo comentarios inmediatos.


Todo el año en riesgo



Claudio Marenzi, a cargo de la moda en el lobby empresarial Confindustria, sostuvo que los compradores extranjeros de textiles italianos habían comenzado a cancelar pedidos a finales de febrero y que algunos puntos de venta minoristas habían reducido las ventas a la mitad.

“Desde que surgió el virus en China, sabíamos que iba a haber una desaceleración en el primer trimestre. Pero ahora todo el año corre el riesgo de convertirse en humo para nosotros”, manifestó.

Una fuente con conocimiento de la situación señaló que Ferragamo había dicho a los empleados que tendrían los viernes libres durante las próximas ocho semanas, congelaron nuevas contrataciones y renovaron los contratos de trabajo a plazo fijo.

Después de celebrar su desfile en la Semana de la Moda de Milán a puertas cerradas, Giorgio Armani cerró sus fábricas del norte de Italia durante una semana a finales de febrero. Una portavoz dijo el lunes que habían reabierto en la primera semana de marzo, aunque la mayoría de los empleados trabajaban desde casa.

Luca Bortolotto, jefe de indumentaria y accesorios de la asociación de artesanos y pequeños negocios de Confartigianato en Vicenza, una de las principales ciudades de Veneto, expresó que estaba pensando en contratar a un cuidador de niños para ayudar a los trabajadores de su negocio de artículos de cuero, dado que las escuelas han cerrado en todo el país.

“Y como si todo esto no fuera suficiente, vivimos con miedo de que uno de nuestros trabajadores enferme, lo que significaría poner a todos en cuarentena y paralizar a toda la empresa”, concluyó.

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