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11 mar. 2020
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Malababa se abre camino en Corea y ultima su entrada en Zalando y el marketplace de El Corte Inglés

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11 mar. 2020

Los bolsos y zapatos de Malababa aterrizan en Corea. La firma madrileña, con dos décadas de vida, comienza a distribuir sus productos en el mercado asiático a través de un e-tailer o retailer digital. Paralelamente, ultima su entrada en distintos marketplaces, como Zalando o El Corte Inglés.


Interior de la tienda de Malababa en la calle Serrano de Madrid - @The124studio


Pero para comprender el presente de Malababa hay que remontarse a su pasado. “Empezamos siendo mayoristas, primero de manera nacional y luego internacional: cuando salimos de España a la primera feria, entraron compradores potentes de todo el mundo a apoyarnos. Nos hizo ser conscientes del valor que podíamos tener, pero también fue un problema porque nos triplicó la producción y éramos un equipo todavía pequeño”, detalla Ana Carrasco, directora creativa y cofundadora de la firma junto a su pareja, Jaime Lara.

“La siguiente apuesta fue establecernos, profesionalizarnos para hacernos sólidos. Pero entonces llegaron la crisis y el mundo digital, que lo cambió todo. A nosotros nos cambió hasta el modelo de negocio”, detalla. Malababa, hace 10 años, se adentró en el mundo del retail y abrió su primera tienda propia.

“Nuestras tiendas han sido rentables desde el primer momento. El retail aporta motivación positiva; cuando vendes al mayor escuchas más problemas que beneficios de lo que estás haciendo; en cambio, cuando tienes tu propio canal, escuchas lo bueno y lo malo. Y lo bueno es mucho”, comenta la directora creativa.


Malababa fabrica más de 10 000 bolsos al año - Malababa - Instagram


Animada por la buena marcha de sus tiendas, Malababa decidió, hace cinco años, cambiar de rumbo y dejar de vender al por mayor. “Ser mayorista tiene menos margen y una demanda de caja y unos ciclos muy exigentes para una empresa pequeña. Teníamos la sensación de que, cuanto más vendíamos, más moríamos; era cada vez más difícil. Y veíamos que las tiendas funcionaban, que el retail era otro mundo. Decidimos cambiar el modelo y, desde entonces, hemos seguido vendiendo a mayoristas si ellos quieren, pero no fabricamos colecciones para enseñárselas con un año de adelanto. Lo que hay en Malababa está a disposición del que quiera, tanto a cliente final como a mayorista. Muchos compradores no entendieron el modelo entonces y se cayeron, aunque ahora están mostrando interés por este sistema”, abunda Ana Carrasco.

Con ese nuevo formato, Malababa redujo su presencia internacional y se concentró en el mercado español. Pero, ahora, retoma su internacionalización y lo hace con Corea del Sur como primer destino. “Es un distribuidor online no muy grande, está muy europeizado y quiere llevar allá nuestro concepto de artesanía, pieles naturales, made in Spain… Buscamos que sea algo muy tranquilo, con cápsulas mensuales y adaptadas a lo que va llegando”, explica la cofundadora de la marca, que espera que, a cierre de este año, sus ventas en el mercado coreano supongan el 5 % de su facturación total.

Más allá de Corea del Sur, la firma está en negociaciones con un distribuidor ruso y acaba de empezar a vender, en un formato similar al coreano, en Estados Unidos. Con el foco claramente puesto en el canal digital, Malababa potenciará su e-commerce próximamente, diferenciando su tienda online (disponible en todo el mundo) para Europa, Asia y Estados Unidos, y desarrollando la conversión por países. 


Malababa creció el año pasado un 10 % respecto a 2019 - Malababa - Instagram


Si bien el 90 % de las ventas online de la marca se concentran en España, el 10 % restante se reparte entre Reino Unido, Francia y Portugal, con un aumento de las ventas a Corea del Sur desde su llegada al país. Pero, en la tarea de potenciar su e-commerce, Malababa no parte de cero: el 27 % de su facturación total ya procede de este canal.

Este 2020, la marca subirá una marcha en sus ventas online y ultima su entrada en varios retailers digitales: Zalando, el marketplace de El Corte Inglés, Trouva y Es fascinante (especializado en moda made in Spain). 


Cinco tiendas y stock integrado



Actualmente, Malababa cuenta con cinco tiendas: tres en Madrid, una en Bilbao y un corner en El Corte Inglés en Barcelona. La joya de la corona es la tienda que la firma inauguró hace dos años en la calle Serrano de Madrid. “Es una tienda con muchas posibilidades”, explica Ana Carrasco.

“Fue una apuesta muy arriesgada en su momento, pero ahora vemos claro que es el lugar en el que tenemos que estar. Como marca, nos hemos posicionado en una primera línea”, añade.

El impacto del coronavirus también ha hecho acto de presencia en el espacio de Malababa en el barrio de Salamanca de la capital. “Es una zona con mucho turismo, el equipo que está ahí a diario nos comenta que no hay asiáticos en las calles, y todo eso nos está afectando”, apunta la directora creativa. “Pero tenemos una ventaja: ya que hacemos producciones limitadas, pequeñas y en España, podemos pararlas si así lo consideramos para evitar un exceso de stock”, continúa.

La apuesta por un stock integrado, otro de los retos de muchas compañías en logística, es uno de los puntos diferenciales de Malababa como empresa. “Eso fue, en nuestro caso, algo muy natural: si tenemos cinco tiendas, ¿por qué no van a compartir el stock con la web?”, explica Carrasco.


La marca concentra su producción en España - Malababa - Instagram


También de manera natural, Malababa se adentró desde prácticamente sus inicios en la sostenibilidad. “La industria de la piel nunca va a ser eco. Pero podemos hacerla sostenible y, desde el inicio del proceso, lo mejor pensada posible. Nosotros compramos solo a empresas europeas, aportamos la trazabilidad de muchos componentes (y el objetivo es que sea de todos), fabricamos en España, en Alicante, Ubrique y Madrid; usamos algunas pieles de curtición vegetal, trabajamos con artesanos y ayudamos a mantener oficios en el medio rural; nuestros productos son de larga durabilidad… e incluso nuestra tienda de Serrano tiene las paredes de arcilla con polvo de mármol y aglutinante bio”, ahonda Ana. 

“En España, los fabricantes están dando pasos al frente, saben que hay que ser sostenibles y están trabajando en ese sentido”, destaca.

Malababa también ha incorporado a sus productos materiales a los que se da una segunda vida, como hilo reciclado o tacones de plástico reutilizado. “Además, empleamos el sobrante de nuestras pieles para monederos y neceseres, en formato upcycling”, indica.

Con una plantilla de 34 personas, la firma, que creció el año pasado un 10 % respecto al año anterior (no comunica sus cifras globales de ventas), produce al año más de 10 000 bolsos, 15 000 pares de zapatos y unas 10 000 piezas de bisutería. 

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