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29 mar. 2021
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Nehera mantiene sus ambiciones internacionales y abre su primera tienda propia

Publicado el
29 mar. 2021

La historia de Nehera se remonta a los años 30. Una época convulsa, marcada por la crisis económica y la tensión internacional entre dos guerras, que vio florecer a la industria textil checoslovaca. Concretamente, en Prostejov, la ciudad de origen del fundador de la firma, Jan Nehera, en la que también se encontraba una de las primeras fábricas especializadas en prêt-à-porter del país. Tras una década marcada por el auge de su negocio, caracterizado por la gestión vertical del diseño, producción y la red de retail, con más de 130 tiendas, además de su expansión internacional por Escandinavia, África y Estados Unidos, la firma acusó el golpe de la Segunda Guerra Mundial y fue desvaneciéndose poco a poco. Con su impulsor emigrado a Casablanca, Nehera desapareció en 1958. Y no volvió a ver la luz hasta su relanzamiento en 2014.


Nehera



“Nehera es una marca con herencia y tradición”, asegura Ladislav Zdut, consejero delegado de la compañía desde su regreso al mercado hace 7 años. “Según nuestras estimaciones, en el periodo entre las dos guerras, el negocio de Nehera podía alcanzar una facturación anual de 250 millones de euros”, comenta sobre la solidez de la marca en su primera época, asegurando que dada la historia de la industria del ready-to-wear en su región de origen, los responsables de la nueva era de la marca quisieron “retomar la producción tradicional y rendir un homenaje a la firma original, llevando su propio nombre”. 

Conocida por su estilo minimalista y elegancia atemporal, Nehera apostó por materiales de calidad, el “savoir faire” artesanal y la herencia europea para colocarse en el segmento de la moda femenina premium, con prendas que van desde 230 euros la blusa hasta 1250 euros el abrigo. “Queríamos que la marca tuviera local sourcing lo más posible”, afirma Ladislav Zdut sobre la producción de la marca, que trabaja con materiales especialmente procedentes de Italia, Reino Unido, Austria y, puntualmente, Japón. “Pero deseábamos producir en Eslovaquia por su tradición de producción. Cuando produces en la Unión Europea con tejidos de alta calidad tienes cierto nivel de costes de producción, que inevitablemente hace que tu producto se fije en un segmento de lujo o de prendas premium en precios de retail. No puedes posicionarte de otra manera”, asegura.

Este carácter de alta gama llevó a Nehera a presentar sus 4 colecciones anuales en París. “También pensamos en Londres o Milán, pero creímos que la gran parte de los compradores, al menos antes de la pandemia, estaban muy concentrados en París”, explica el consejero delegado sobre la decisión de la compañía eslovaca. Y dada su horquilla de precios, la marca solo podía encontrar respuestas en el extranjero. “Nuestro posicionamiento nos llevó a vender internacionalmente. No podíamos aplicar estos precios a nuestro mercado local”, admite el empresario sobre las limitaciones de su país de origen. “Eslovaquia es un país que cuenta algo más de 5000 millones de habitantes y que se encuentra en un periodo de transición, pasando de antiguo país comunista a país occidental desarrollado…”, continúa.


Nehera



Pero las ambiciones internacionales de Nehera, al igual que las de tantas otras firmas del sector, se dirigieron hacia un punto de inflexión con el estallido de la pandemia hace ya un año. “Todo cambió en marzo del año pasado”, asegura el consejero delegado, manteniendo un optimismo prudente. “Nuestros clientes wholesale no quisieron parar e insistieron en continuar el ritmo de 4 colecciones al año. Fuimos afortunados, conseguimos cumplir las deadlines, llegando a todo en los tiempos que nos habíamos propuesto. Aunque que hubo algunas dificultades en términos de logística”, explica, señalando los retrasos en tejidos principalmente procedentes de Italia durante la primavera pasada.

Por mercados, Asia se coloca a la cabeza del negocio de la marca eslovaca. “Antes de la pandemia, éramos muy fuertes en el continente, algo que ahora se ha reforzado especialmente. Nuestros mayores mercados eran Corea del Sur, China y EE.UU”, admite Ladislav Zdut, reconociendo que, durante la crisis, el crecimiento se mantuvo en los dos primeros países, mientras que en EE.UU “el retail voló por los aires”. “Fue lo opuesto a lo que ocurrió en Corea del Sur y en China. Allí han sido súper eficientes en la gestión de la pandemia. Nunca cerraron las tiendas ni la economía, aplicaron de forma estricta reglas muy sencillas como el uso de mascarillas desde el pasado febrero. Y me pregunto cómo en Europa no hemos aprendido de ellos”, reflexiona.

¿Y cómo ha afectado la pandemia a los compradores, ante la imposibilidad de viajar y la imposición de gestionar el negocio de la forma más distal posible? “En un primer momento, los buyers surcoreanos echaban de menos el ritmo de 4 viajes al año. Pero progresivamente se van dando cuenta de que su salud y calidad de vida mejoran sin jetlag y vuelos en exceso”, comenta positivo el dirigente, al tiempo que subraya las limitaciones actuales. “Ahora mismo enviamos un set de muestras de las colecciones a nuestros agentes y distribuidores. Es un negocio táctil. Y, por supuesto, se echa de menos tocar las prendas en los showrooms”, reconoce, no sin cierta nostalgia por el formato físico.

Las limitaciones de lo virtual



“Es muy difícil conseguir nuevos clientes a través de los showrooms virtuales. Puedes continuar el negocio que ya tenias establecido con aquellos con los que ya mantenías relaciones y están familiarizados con tu marca. Pero los nuevos solo los consigues cuando pueden tocar los tejidos y apreciar la calidad, especialmente cuando no vendes ropa barata”, argumenta Ladislav Zdut, al tiempo que insiste en la necesidad de “ser flexibles y adaptarse a la nueva situación”.

Sin ir más lejos, uno de los reajustes más recientes que ha experimentado Nehera ha sido motivado por los retrasos y los cierres obligados de su recién inaugurada primera tienda en Viena, ubicada en el número 8 de la calle Bauernmarkt. “Firmamos el contrato antes de la pandemia y, con su estallido, decidimos seguir adelante. En diciembre abrimos 2 semanas, para después volver abrir en febrero, pero esperamos que el gran lanzamiento sea a partir de abril y mayo”, explica el responsable, comentando que la ciudad “no es la misma que antes” dadas las limitaciones de actividad de cafés y restaurantes o las restricciones del turismo.


Nehera


No obstante, el proyecto mantiene su importancia para la marca. “Queríamos probar el canal físico. Y el primer paso era abrir nuestra propia tienda”, comenta sobre su nuevo espacio de 100 metros cuadrados, explicando que la elección de la ciudad de Viena está motivada por la cercanía a su sede, que se encuentra a escasos 70 km, porque “pese a ser un país diferente, Austria es un mercado local para Nehera, comparten orígenes”. Con 50 puntos de venta en la actualidad, la apertura de un establecimiento propio tiene igualmente como objetivo funcionar a modo de “flagship store que sea el modelo a seguir para la estética y la imagen de los puntos de venta de la marca, ya que numerosos colaboradores quieren ampliar lo que hacemos con shop-in-shops y queremos responder a esta demanda. Asimismo, desde la firma quieren “estar en contacto directo con sus clientes locales para hacer tests de producto y colecciones, por lo que la primera tienda es el mejor lugar en el que obtener feedback directo”, prosigue el empresario.

En paralelo, el e-commerce continúa siendo una de las claves del negocio de la compañía eslovaca y ha sido un valor al alza durante la pandemia. “Tenemos web propia desde el principio. Es el escaparate de nuestra tienda y se caracteriza porque no hacemos descuentos, como reflejo de nuestra estrategia. Nuestras creaciones no pierden el 50 % del valor de la noche al día”, afirma, reconociendo que “por supuesto, esto no ayuda a aumentar radicalmente los ingresos, pero espero que sirva a establecer el valor de la marca”.

Sostenible, pero en todos los sentidos



Reconocida por sus valores medioambientales, que implican el rechazo de las pieles exóticas desde los inicios del proyecto, la experimentación con materiales de apariencia de cuero y origen vegetal o su colaboración con pequeños talleres de cercanía en los que trabajan mujeres en riesgo de exclusión, Nehera afronta la sostenibilidad desde un punto de vista global. “ No la contemplamos únicamente en una dimensión ecológica, sino que tratamos de ser sostenibles desde un punto de vista económico. Es decir, de ser rentables”, asegura el dirigente, detallando que si bien la firma ha reducido “ligeramente” su número de clientes, en paralelo ha aumentado pedidos e ingresos tanto en China como en Corea del Sur. El gran reto espera al otro lado del Atlántico. “Recuerdo temporadas en las que EE.UU era el mercado número 1 de pedidos para nosotros. Queremos restablecernos en este mercado”, declara, a sabiendas de que la recuperación llevará tiempo. “Es muy difícil encontrar el partner ideal en tiempos de crisis, pero queremos seguir creciendo en todos los mercados”, asegura.

Y aunque “los tiempos difíciles tienen una especie de efecto de limpieza en el sector”, Ladislav Zdut se congratula de haber salido airoso de un año fatal para el sector. “El año pasado el volumen de pedidos se situó en 2 millones de euros y fue la primera vez en que registramos resultados positivos. Estamos muy orgullosos de haber conseguido ganar y seguir creciendo en algunos mercados”, revela, a pesar de que prefiere no “celebrar aún con champán”. “La  situación es muy frágil y desconocemos qué es lo que podrá ocurrir próximamente. Observamos con cuidado todos los posibles desarrollos y nos mantenemos precavidos”, concluye.

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