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22 jun. 2022
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Project Lobster planea una ampliación de capital de 1,2 millones de euros

Publicado el
22 jun. 2022

En solo cuestión de 5 años, la barcelonesa Project Lobster ha conseguido afirmarse como una de las start ups a seguir de cerca en el sector. Concebida bajo la idea de renovar y rejuvenecer la óptica, simplificando los procesos de compra y mejorando la experiencia del cliente, la marca apuesta por una imagen definida, diseños sofisticados y precios competitivos. ¿El objetivo? Seducir a los millennials con un concepto cercano a sus intereses y construir un negocio sólido que apunta a las 50 tiendas propias de cara a 2025. Una propuesta ambiciosa que permitirá a la compañía cerrar su tercera ampliación de capital. A través de esta operación, que tiene previsto ascender a 1,2 millones de euros, la firma dará entrada a nuevos inversores procedentes de su comunidad de clientes.


Óscar Valledor, fundador de la empresa - Project Lobster



“En el sector de la óptica, el producto es innecesariamente caro, hay muchos intermediarios, las dinámicas están muy establecidas y se produce una situación muy cercana al monopolio. Pero se puede romper este ciclo”, confiesa el empresario Óscar Valledor, quien puso en marcha Project Lobster en el año 2018, cuando solo tenía 23 años y finalizaba sus estudios de economía en la Universidad Pompeu Fabra.

“Mi idea consistió en proponer una marca lifestyle bien hecha, caracterizada por la calidad, la rapidez y la compra sencilla. Lo más importante era hacer las cosas fáciles para el cliente”, detalla el consejero delegado de la compañía, explicando que su propuesta nació como reacción a un sector que parecía no estar pensado para gente de su edad. Una apuesta que necesitó de una inversión inicial de 40 000 euros, procedentes de sus propios ahorros y del apoyo de amigos cercanos.

Poco después de su puesta de largo online y ya con varios miles de seguidores a través de Instagram, Project Lobster dio el salto al canal físico con un primer espacio en formato showroom, al que acabó siguiendo una primera tienda propia en Barcelona y otra en Valencia. En 2019, la empresa levantó 300 000 euros en su primera ronda de financiación para afrontar su desarrollo en el canal físico, dando entrada al fondo Cabiedes (que también cuenta con participaciones en empresas de moda como Laagam o We Are Knitters) y a los inversores Abac Nest y Angel Club.


Project Lobster



Y a finales de 2020, pese a que la pandemia obligó a la compañía a reinventar su estrategia y concentrase en el canal online, Project Lobster presumió de un crecimiento de la facturación del 80 % y logró cerrar su segunda ampliación de capital, manteniendo a los mismos inversores.

Con una previsión de 3 millones de euros de ventas en el ejercicio en curso, la barcelonesa encara ahora una nueva etapa para la que se impulsará en una tercera ronda. Al igual que en la anterior, los inversores iniciales se mantienen, pero la empresa abre su capital a sus propios clientes. Compradores de nivel adquisitivo alto y fieles a la marca a los que Valledor ha convencido con un correo electrónico en el que les invitaba a convertirse en inversores del proyecto, con privilegios vitalicios o propuestas de codiseño. Así, la propuesta de crowfunding ha llamado la atención de los usuarios más creativos. Con inversiones que van desde 1000 hasta 100 000 euros, estarán sindicados en una sola persona y representarán la mitad del capital inyectado.

Objetivo: 50 tiendas propias en 2025



“El objetivo es financiar un plan de expansión retail bastante agresivo y trabajar en innovaciones como la graduación de vista online y la simplificación de la experiencia del usuario”, asegura Óscar Valledor, quien en los últimos tiempos también se ha concentrado en la construcción de un “equipo potente”. Actualmente conformada por 35 personas, la plantilla de la compañía con sede en Barcelona cuenta con talento procedente de empresas como Facebook o Inditex y se apoya en una sólida red de freelances.


Project Lobster



Diseñadas “in house” en Barcelona, las gafas de Project Lobster se elaboran en 2 fábricas en España y otras 2 en China a partir de materiales italianos. El resultado es una oferta que pretende competir con “grandes como Prada, Gucci o Gente Monster”, a precios a partir de 98 euros las gafas graduadas. “No quiero vender gafas a 30 euros, no es nuestro modelo. Nosotros proponemos diseño, calidad y rapidez. Queremos redefinir la industria de la óptica tradicional y, si lo conseguimos, el retorno será brutal”, insiste el empresario, subrayando la extensa demanda de gafas en la población.

Project Lobster, que a día de hoy opera con 5 establecimientos (uno en Madrid, otro en Valencia y 3 en Barcelona, entre los que destaca su flagship de 400 metros cuadrados Casa Lobster, inaugurada el año pasado), encarará así una primera fase de expansión en la Península. Según ha indicado el fundador, el desafío de la marca pasa por elevar sus puntos de venta a 50 de cara al año 2025. Si bien España supone actualmente el 20 % de la facturación de la marca, sus principales mercados no son otros que Francia, Países Bajos, Alemania y Estados Unidos. Disponible a través de su propio e-commerce en 36 países, la firma registra alrededor de la cuarta parte de sus ventas a través del canal online.

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