Roberto Verino revive a iconos del cine como Jane Fonda y Jacqueline Bisset en su última colección

MADRID, 21 sep - La cuarta jornada de la pasarela Cibeles se ha cerrado con los desfiles de Roberto Verino, Angel Schlesser, Roberto Torreta y Miriam Ocariz. La propuesta del primero ha sido la de presentar a una mujer rompedora y sexy que recupera la feminidad del estilo de iconos cinematográficos como Jane Fonda o Jacqueline Bisset. Frente a esta colección que desprende erotismo, destacan las colecciones minimalistas de Torreta y Schlesser que muestran unas prendas sobrias y elegantes para una mujer sofisticada que busca la distinción. Por su parte, Miriam Ocariz ha cerrado la jornada del martes con una mujer que posee una apariencia de fragilidad por los colores empleados, pero que esconde toda la sofisticación de la mujer del siglo XXI por los diseños desplegados.


Roberto Verino
Roberto Verino

La propuesta de Verino dibuja a una mujer rompedora, moderna y femenina. El diseñador ha querido hacer un homenaje a las películas protagonizadas por eternos iconos del cine: Jane Fonda, Jacqueline Bisset y Anouk Aimeé. La colección está pues, inspirada en la seductora feminidad de bellezas únicas captadas por la cámara de directores como Lynch o Godard. La colección primavera- verano de Roberto Verino viste con erotismo el verano de una mujer en escenarios como Los Ángeles, Ibiza o el desierto del Sáhara.

Las líneas principales de la colección vienen marcadas por las gasas, las bambulas o la rafia. Tejidos para vestir una Ibiza chic que se define a través de largos vestidos de lunares, tul o chantilly, vestidos cortos de encaje y gasa. En los complementos vuelven a aparecer la rafia y también las cuerdas.

Los materiales que ha elegido Roberto Verino para estos diseños son la seda lavada, el tweed, los estampados de formas de leopardo, y las plumas de avestruz, así como la piel con apariencia de lavada en piedra. Elegancia y comodidad en trajes sastre, abrigos de entretiempo, camisas asimétricas, pantalones de cintura alta y amplísima pernera.

También cabe destacar los colores de pétalos sobre la pasarela: rojos, turquesas, y azules, mezclados con la elegancia del camel. Gabardinas, vestidos en gasa y seda lavada con detalles de lazos y encajes. También destaca el cuero metalizado.

Para la noche, Roverto Verino viste a la mujer con sofisticadas piezas en armonías de blancos y negros. La organza estampada en rompedores efectos visuales cobra el protagonismo de la noche con vestidos de cóctel, monos estilo años setenta y largos vestidos para las calurosas noches de veraniego glamour.

LA ELEGANCIA DE LAS LÍNEAS DE TORRETA

Lo natural es la clave en la colección de Torreta tanto en colorido, texturas y actitud. Una perspectiva sofisticada y casual a la vez, formal y relajada, pero siempre totalmente femenina. Parte de la idea del lujo, dando oportunidad a los pequeños placeres de la vida. En definitiva, una sofisticada nómada en un viaje constante por el mundo.

Las prendas beben de la inspiración de los 70. Los tonos principales son khakis y arena y toda una gama de beiges y crudos, pero también podemos encontrar toques de coral o marino y los tonos dorados en contraposición con los azules.

La parca, el trench y las chaquetas de explorador y la clásica camisa se renuevan creando un homenaje a la que fue uno de los iconos de los 70, Lauren Hutton y su estilo sexy y sofisticado a la vez que casual. Los bolsillos se convierten en imprescindibles para vestidos, pantalones, shorts y chaquetas.

En cuanto a los tejidos y texturas que Torretta propone para su temporada primavera-verano 2011, podemos encontrar desde algodones, linos y rafia hasta satenes creando una fusión con otros más ligeros como gasa para tops oversize y un estampado tie-dye en jersey, que añade un toque rotundo y más rebelde a la colección.

El look se completa con una sensación del estilo limpio, atlético y minimal de los 90, creando una silueta larga y vertical de hombros relajados. El toque sexy lo dan los vestidos de noche, ajustándose al cuerpo y aportando sensualidad en su justa medida.


Roberto Verino
Angel Schlesser

ANGEL SCHLESSER Y EL MINIMALISMO

Angel Schlesser lo tiene claro: dota a la mujer de sencillez pero sin renunciar a la silueta femenina. Líneas simples y con formas ligeramente redondeadas se alían con moderados volúmenes en un repertorio que explora el minimalismo.

Son cortes clásicos que ofrecen un aspecto renovado. Las siluetas son sencillas pero elaboradas, que buscan en la pureza su razón de ser. En los discretos detalles como las texturas, el oro o los remates vivos encuentra el diseñador su mejor herramienta de persuasión. El contraste se transforma en excusa, y arbitra unos diseños que abogan por una austeridad muy femenina.

Los tejidos adquieren vocación de servir a una mujer elegante, con propuestas que dibujan el cuerpo sin marcarlo. Así, nos encontramos con que el georgette o la seda se combinan con los acabados muy naturales, casi rudos, de la arpillera o el cuero. La napa introduce un punto diferenciador en una propuesta que hace del blanco, el negro y el naranja su paleta dominante.

La sastrería de Angel Schlesser explora una nueva faceta, declinada con ánimo de novedad, como por ejemplo en las chaquetas de esmoquin en azul turquesa, o en los trajes pantalón con estampado de pitón.

La colección ha sido una buena excusa para revisar los diseños clásicos con rigor, pero desde una novedosa estética de corte purista y con un lenguaje contemporáneo.

Las propuestas para el cóctel y la noche de Schlesser se decantan por la vertiente artesanal, a imitación del crochet, sobre delicados tops de seda y encaje. Una sofisticada serie consagrada a la estética de los setenta, con escotes en lágrima, en v y de palabra de honor. Todo ello con una moderada ornamentación, con las lentejuelas como único guiño al exceso.

COLORES PASTEL Y LÍNEAS SOFISTICADAS EN MIRIAM OCÁRIZ

Miriam Ocariz ha presentado una mujer que posee una apariencia de fragilidad por los colores empleados, pero que esconde toda la sofisticación de la mujer del siglo XXI por los diseños desplegados.

Han abierto el desfile toda una amalgama de trajes, bien con chaqueta o bien con pantalones muy ceñidos que perfilan una mujer dueña de sí misma. El elemento más importante en la primera parte de la colección han sido las enormes hombreras que Miriam Ocariz ha impuesto a sus creaciones de chaqueta y blusas, casi una constante en todo el desfile.

Por ello, la diseñadora perfila una mujer femenina, pero con matices masculinos como los pantalones ceñidos o las hombreras. Sin embargo, estos dos elementos no emborronan el especial acento de la diseñadora por remarcar la silueta femenina.

Nota predominante de la colección, además de los trajes, han sido los vestidos, en los que reinan al igual que en las otras creaciones, los tonos pastel: verde pálido, rosa palo, malva, lila o azul cielo. El blanco también domina a lo largo de toda la colección, tanto en los trajes como en los vestidos.

El color negro aparece en los vestidos como nota distintiva, pero en este caso los que pertenecen a este color carecen de hombreras para dar paso a un toque más femenino, pues espaldas y hombros se muestran desnudos. Muchos de los vestidos negros son brillantes, a imitación del cuero.

La segunda parte del desfile se caracterizó por el amplio uso de las prendas abombadas, especialmente en las blusas, las faldas cortas y los pantalones. Presenta abombadas con pliegues las blusas y la parte superior de los vestidos. Los materiales de estas prendas son de algodón y de apariencia sedosa. Y el diseño utilizado para ellas ha sido el estampado, tanto en las faldas como en los pantalones ceñidos. Aparecen también estampados en los vestidos de la segunda parte del desfile, con faldas desde cortas a alargadas que no llegan a rozar el suelo.

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