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Traducido por
Ana Ibáñez
Publicado el
4 oct. 2022
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9 minutos
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Stella McCartney, Thom Browne, Zimmermann y Lutz Huelle X AZ Factory protagonizan el lunes de la Semana de la Moda de París

Traducido por
Ana Ibáñez
Publicado el
4 oct. 2022

Este lunes en París Stella McCartney hizo un desfile en familia; Thom Browne necesitó una edición; Zimmermann parecía muy a gusto en París, y Lutz Huelle triunfó en AZ Factory.


Stella McCartney: Cosas de familia



El apoyo de LVMH a Stella McCartney fue total, y el director general de la marca, Bernard Arnault, y sus tres hijos mayores se sentaron en primera fila para presenciar el último desfile de la diseñadora británica.


Stella McCartney - Primavera-Verano2023 - Ropa de mujer - París - © PixelFormula


El desfile se celebró en el exterior del Centro Pompidou en una fría mañana de lunes, con una colección que hacía referencia a los vínculos entre la moda y el arte. La invitación incluía una imagen del artista gráfico japonés Yoshitomo Nara, y su lema "Change the History", la misma imagen que vimos en una camiseta sobre la pasarela adoquinada. Stella ya había trabajado con él hace 20 años, cuando abrió su tienda en Nueva York.

Además, como el desfile se celebró en el gran patio inclinado del museo de arte moderno, miles de fans tuvieron la oportunidad de verlo en directo. Y pudieron disfrutar de una de las mejores colecciones de Stella de los últimos años.

La colección se presentó sobre varias pasarelas de rayas de colores y las modelos desfilaron en todo tipo de ángulos, quizás en un pequeño fallo de la moda. La colección, en cambio, estaba centrada y era nítida. Sobre todo las prendas de sastrería, versiones ligeras y suaves de los clásicos trajes de Savile Row, a los que se dotó de un nuevo estímulo gracias a su inteligente sentido del volumen y sus detalles ingeniosos. Los combinó con tops de cristal y lentejuelas y joyas para el cuerpo para añadir un gran impacto.

Stella también presentó muchos vestidos de cóctel cortados al bies y combinados con blazers de doble botonadura. En una temporada plagada de monos, McCartney exhibió algunos de las mejores propuestas, con versiones que iban desde el tipo piloto de combate hasta un chándal totalmente adaptado en el pase final que lució Amber Valletta.

Combinado con propuestas en denim desteñido y varios bolsos elaborados con piel vegana. Stella sigue liderando la lenta marcha de la moda hacia la sostenibilidad y el respeto a los derechos de los animales. Su postura, mantenida en el tiempo, es un mensaje beneficioso para muchos de sus colegas.

En definitiva, una victoria para la diseñadora y una señal de que el futuro de su marca parece mucho más halagüeño en LVMH. No es de extrañar que su padre, el Beatle Paul McCartney, bailara en primera fila, codeándose con su vecino Bernard Arnault, quien reaccionó grabando el final del desfile con su iphone, para diversión de su hija Delphine y sus hijos Antoine y Alexandre. Sin duda, siempre es buena señal para un diseñador que Arnault haga eso.
 

Thom Browne: Diseñador estadounidense, prêt-à-porer monárquico



El talento suele ir acompañado de la autocomplacencia, sobre todo en el mundo de la moda y, especialmente, si te llamas Thom Browne, tal y como demostró con este desfile, celebrado en un lugar inédito para el diseñador estadounidense, la ópera del Palais Garnier.


Thom Browne - Primavera-Verano 2023 - Ropa de mujer - París - © PixelFormula


Thom es un gran diseñador, que reinventó el traje masculino y, de algún modo, los desfiles. Llegando a convertirlos en obras de arte. Sin embargo, el objetivo de un desfile de moda es atrapar al público mediante una potente declaración estética, no irritarlo. La prisa desmesurada por salir del desfile (que duró 45 minutos, cuando lo normal suele ser un cuarto de hora) no hizo más que subrayar el alivio que sintió la gente al irse. Una buena forma de perder a tu público.

Sin embargo, había mucho que admirar en sus trajes, cuya historia principal era el encuentro entre la crinolina y la capa. En primer lugar, una versión alocada de una duquesa en un momento de fantasía de Luis XIV, una figura imponente con un abrigo azul regio y una capa, con bordados dorados. 

A continuación, una veintena de capas gigantescas dignas de un cardenal, en tonos azul cobalto, amarillo menta o naranja cremoso. Recortadas como un retrato de Velázquez de un Papa del Renacimiento, pero con un maquillaje funky que a Francis Bacon le habría gustado. Capas cortadas en forma de gigantescas flores fruncidas y mangas tan grandes que podrían ocultar un balón de baloncesto. Redecillas sobre la cabeza de las modelos, con el pelo recogido como si fueran falos en punta.  Zuecos gigantes y calcetines de deporte en los pies. Si te parece un poco raro, es porque lo es, aunque también resultaba bonito.

Todo combinado con pichis plisados y boleros fruncidos, rematados con el estampado de perro salchicha característico de Thom. Elaborado en el rojo, blanco y azul de la bandera francesa.

Su motivo circular estuvo presente en toda la parte final y pudimos verlo sobre multitud de levitas de color caramelo. Hubo un exceso de lunares que ahogó el desfile. Prendas más destinadas a un museo que a la vida real. Y, un momento de ingenio y humor, en el que Browne podría tener que replantearse su obsesión por la moda de las performances.

Ni siquiera cuatro portadores con trajes de franela que acarreando un enorme Cadillac rosa de malla ligera partido a la mitad con Lady Penélope haciendo gestos desde el interior fueron capaces de salvar del todo el desfile.


Zimmermann: el país de las maravillas en el Petit Palais



La gran novedad de esta temporada en París ha sido Zimmermann, una marca australiana muy dinámica con la estética que mejor representa la reputación de su patria como el "país de la suerte".


Zimmermann - Primavera-Verano 2023 - Ropa de mujer - París - © PixelFormula


Titulada "Wonderland", la colección tiene su origen en una historia que le contó su abuela a la diseñadora Nicky Zimmermann sobre una montaña rusa construida a finales del siglo XIX y que ya ha desaparecido.

Estampados de esa gran montaña rusa olvidada, situada en la bahía de Tamarama, donde Zimmermann vivió durante más de 20 años, fueron los elementos clave de la colección.

"Una montaña rusa antigua, es impensable que la construyeran hoy en día", se ríe la diseñadora.

La vimos en un colorido glorioso en vestidos bouffant; vestidos de cóctel con volantes; vestidos de flamenca; vestidos con mangas de tulipán e incluso corsés con cordones.

No es que Nicky apueste demasiado por los estampados, teniendo en cuenta su hábil manejo del blanco y el crudo. Era imposible no adorar las chaquetas de judo acolchadas y acabadas con cuellos alargados; las chaquetas de béisbol de algodón con faldas de encaje desgarradas o las blusas de encaje de guipur sobre pantalones cortos tipo cargo de Bondi Beach.

Actualmente, a Tamarama se la conoce a veces como Glamorama, debido a la elegancia de sus residentes, pero los que hemos surfeado en ella la conocemos por una famosa y fuerte corriente que solo los experimentados, o los muy ingenuos, abordan. En un vestido de seda de la colección podía leerse incluso "Surf to Grow".

Nicky Zimmermann es sin duda valiente, con agallas para llevar su marca a París ante el público más exigente de la moda. Ella logró presentar una colección con la que parecía estar como en casa en la Semana de la Moda de París. Esperemos que vuelva.

"Cuando comenzamos a preparar esta colección no tenía ni idea de que la íbamos a presentar en París. Pero después de la pandemia me pareció bien viajar y venir aquí. No hice ningún cambio especial por venir a Francia. Simplemente decidimos disfrutar de la experiencia. Y a mi equipo le encantó", afirmó entusiasmada.

Celebrado en la columnata y el jardín del Petit Palais, el desfile se desvió y perdió el ritmo. Pero lo bueno de Zimmermann es que es una marca muy democrática, que atrae a múltiples generaciones y es lo suficientemente flexible como para adaptarse a distintas tallas y morfologías. Este desfile y esta colección le harán ganar legiones de seguidores. Bienvenida a París, Nicky.


Lutz Huelle X AZ Factory: Lutz ama la alta costura de la calle



La pregunta no formulada al entrar en la colección única de Lutz Huelle para AZ Factory era si este incipiente concepto de moda tiene o no futuro. La respuesta, a juzgar por esta colección, es un "sí" rotundo.

Huelle, alemán afincado en París, es uno de los diseñadores independientes más interesantes de la moda, famoso curiosamente porque talentos menores plagian sus grandes ideas. Esta colección buscaba respetar y a la vez ampliar el ADN de una casa fundada por el difunto Alber Elbaz, gran creador de códigos claros y fuertes.

Afortunadamente, el resultado fue una mezcla equilibrada del estilo callejero de Huelle, su delicadeza con el denim y su sentido del rock and roll, aunado a la gran costura hipster de Elbaz, y combinado con el único espectáculo virtual que Alber creó para AZ Factory.

A pesar de estar financiada por los profundos bolsillos del gigante del lujo Richemont, AZ Factory se gestiona muy sabiamente como una start-up. Su atelier y sus oficinas se encuentran en el interior de la Fundación Cartier, la marca más famosa de Richemont. Es allí donde ha organizado este desfile ante unas hermosas obras de arte aborigen semiabstracto y ante la atenta mirada de otros amigos de la casa, como Thebe Magugu, que ya han diseñado para AZ factory.

Arrancando con el clásico de The Undertones "Teenage Kicks" como banda sonora, Lutz sacó una gran trilogía de apertura: chaqueta de esmoquin sin mangas, rematada con coderas de nylon negras con volantes combinada con unos shorts de denim y unas botas que parecían crear una sola prenda. Blazer sobredimensionado con jeans mini y un esmoquin fresco con botones en relieve. Vimos muchos ribetes deshilachados, como le hubiera gustado a Alber.

Refiriéndose a Elbaz como un "icono absoluto" que creaba alta costura de forma muy sencilla, Lutz explicó que quería "llevar la calle, el rock and roll y un poco de dramatismo a las prendas que tenían que seguir pareciendo preciosas".

Huelle trabajó con el "increíble equipo de Elbaz, y nos hicimos amigos en dos segundos", empeñados en hacer prendas que funcionaran en varios contextos, y en diferentes edades. Incluso salió a saludar con seis de ellos.

En la mayoría de propuestas había cristales de diamante, los vimos en botas y tacones altos, y también en collares de varias vueltas posh-punk. Propuso ideas sencillas pero convincentes, como un vestido camisero de esmoquin con la solapa en la espalda. El romanticismo de los volantes de Alber quedó patente en más de una docena de looks con adornos enormes y remolinos de tela.

Aunque la idea más atrevida de Huelle fueron los estampados de camuflaje floral tecno, creados a partir de bocetos y renovados mediante ordenador. Vistos de forma borrosa, sobre hombres y mujeres con gabardinas de nylon, pantalones, drapeados y volantes; o sobre vestidos bali campestres o incluso en vestidos de cóctel atrevidos. Aunque es una pena que no hubiera más de una versión de ese estampado.

En resumen, quizá no fuera un desfile épico celebrado en una húmeda noche de lunes, pero sí una visión reveladora del futuro de la moda, que sugiere que AZ Factory tiene futuro.
 

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