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Traducido por
Diana León Banda
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26 ene. 2021
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4 minutos
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Todo queda en familia en el desfile de Alta Costura de Chanel

Traducido por
Diana León Banda
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26 ene. 2021

Chanel presentó el martes su último desfie de Alta Costura ante apenas media docena de invitados, mostrando una colección en la que uno podría imaginar a Coco Chanel luciendo cada uno de los looks.

Chanel


La directora creativa, Virginie Viard, regresó al espacio de desfiles favorito de la casa, el Grand Palais. En sus 240 metros de largo, la luz luz caía a través de su enorme techo abovedado de cristal sobre las chicas favoritas de Chanel: las embajadoras Marion Cotillard, Penélope Cruz, Vanessa Paradis, Lily-Rose Depp y Alma Jodorowsky; las amigas de la maison Joana Preiss e Izïa Higelin; y la última plenipotenciaria de la casa, Charlotte Casiraghi.

Viard eligió al célebre fotógrafo holandés Anton Corbijn para rodar el vídeo del desfile de esta temporada, revelado precisamente a las 14.00 horas del martes, en la segunda jornada de la temporada de Alta Costura de París, que dura cuatro días y que se desarrolla en línea. Ese horario es el preferido por todas las grandes casas, ya que permite a los clientes de China y Nueva York ver el debut en directo.
 
En una ajetreada carrera, Corbijn ha fotografiado las portadas de los discos de U2; ha sido modelo en la pasarela de Yohji Yamamoto y ha dirigido largometrajes con George Clooney y Philip Seymour Hoffman.  Antes del desfile, Chanel lanzó su teaser de sólo 16 segundos: las modelos llegan al estudio de diseño de la casa en el número 31 de la rue Cambon, mientras las costureras cosen lentejuelas y botones.
 
El objetivo del show de Corbijn era realizar "retratos de familia" de las favoritas de Viard para la portada de un álbum con la pintura de una camelia del artista holandés, la flor favorita de Coco Chanel. De ahí los retratos de modelos posando en el corazón de los recién renovados salones de Alta Costura de Chanel, redecorados en el espíritu de Gabrielle Chanel por el decorador parisino Jacques Grange e inaugurados este mes.
 
"Sabía que no podíamos hacer un gran desfile, que tendríamos que inventar otra cosa, así que se me ocurrió la idea de una pequeña procesión que bajara las escaleras del Grand Palais y pasara bajo arcos de flores. Como una celebración familiar, una boda", explicó Viard, que saludó con pantalones de raya diplomática, camisa blanca masculina y chaleco.
 
Las embajadoras de la marca, con Cotillard con un vestido negro o Vanessa Paradis con una chaqueta de lana ribeteada con cristales, posaron después con las mismas prendas que llevaban para el desfile, todas ellas extraídas de colecciones anteriores de Chanel.
 
El clip se centraba en la imagen de un caballo blanco rampante en el interior del Grand Palais, antes de que las diplomáticas de moda se convirtieran en el público del desfile, sentadas en sillas doradas Luis XV en el imponente Grand Palais, mientras el reparto desfilaba por una pasarela circular sembrada de flores y adornada con enrejados. Al igual que la película más famosa de Corbijn, Control, sobre la vida del líder de Joy Division, Ian Curtis, se rodó en blanco y negro y en gris.
 
Como el vídeo, la colección era igual de compuesta y coherente; desde los nuevos pantalones de pata ancha con chaqueta de bolero hecha enteramente de volantes hasta los seductores looks de enaguas realizados en georgette rosa. Las faldas de tul con volantes o las faldas desmontables de encaje de margaritas blancas evocan los lánguidos días del verano.
 
Una colección de espíritu libre, en la que las modelos se paseaban con zapatos de bailarina de tango de doble correa o con botines acolchados con tacón de cuña decorados con una rejilla dorada. En lugar del negro, el color clave fue el antracita, visto en chaquetas de lana bouclé y vestidos acampanados. Para la noche, vestidos con volantes de guipur y boleros apenas transparentes en maravillosas cascadas de georgette. Casi todas las chicas llevaban un postizo de flores de tela y bailaban al son del clásico de Be My Baby de The Ronettes.
 
El elenco se sentó entre las estrellas y las embajadoras, que parecían exitosas hermanas mayores. O, de hecho, las hijas que Coco nunca tuvo. Un soberbio caballo gris llevaba una Marianne al estilo de los años 20, ataviada con un vestido de novia de raso cristalino con la parte delantera abierta, rematado con una cola de tul de tres metros de largo bordada por la casa Lesage con mariposas de pedrería y perlas.
 
"Me encantan las grandes reuniones familiares, cuando todas las generaciones se mezclan. Es tan cálido. Este espíritu lo encuentro hoy en Chanel. Porque Chanel también es una familia. Un espíritu que hay que celebrar más que nunca... al pie de la mítica escalera cubierta de espejos. He querido reunir a las modelas para el momento de las fotos de familia", concluyó Virginie.
 
Sin lugar a dudas, todo queda en familia en Chanel.
 

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