Vivienne Westwood: "El cambio climático es más importante que la ropa"

Vivienne Westwood recibía la última condecoración por su brillante carrera en el mundo de la moda este fin de semana en Italia, aunque cuando se habla con esta gran dama británica, queda bastante claro que está mucho más interesada en el cambio climático que en la ropa.


Vivienne Westwood con Pascal Vicedomini - Photo: Ischia Global Fest

“Me aburre la moda y me preocupa bastante más la salud del planeta. Apenas nos queda una generación para cambiar las cosas antes de que sea demasiado tarde", insistía Westwood.

La diseñadora fue la última en recibir el premio a la excelencia en el festival, el domingo por la mañana. Sigue la estela de otros grandes diseñadores como Jean-Paul Gaultier y Carolina Herrera, que se alzaron con el galardón en las dos últimas ediciones del Ischia Global Fest.
 
Westwood delegó las tareas de diseño de las colecciones de su casa de moda en su marido y colaborador Andreas Kronthaler hace ya mucho tiempo. En septiembre, Kronthaler presentará la colección primavera-verano 2019 en París, durante la temporada de desfiles francesas, y a principios de diciembre, la casa lanzará una colección conjunta con Burberry, en colaboración con el nuevo director creativo de la casa Riccardo Tisci.
 
"Será una colección exclusiva con la ideas clásicas de Westwood: americanas de corte impecable de Andreas y algunas de mis faldas punk de archivo, de cuadros escoceses con correas. Aunque todo confeccionado con la tela de Burberry. Es algo muy ingenioso”, sonríe mientras saborea un plato de verduras de la isla.
 
A sus 77 años, la diseñadora sigue increíblemente ocupada. Está muy involucrada en la lucha contra el calentamiento global; y tiene un blog muy activo que se llama Climate Revolution.
 
Westwood sigue siendo un auténtico icono de la moda. Recibió un fuerte aplauso al aceptar el premio Sea Horse en el Hotel Regina di Isabella. Un famoso hotel de la jet-set italiana en el que Richard Burton y Elizabeth Taylor vivieron su apasionado romance durante el rodaje de Cleopatra en 1963.
 
“Tenemos un problema enorme a nivel global: los políticos no escuchan a los científicos. Tenemos apenas 20 años para detener esto; de lo contrario alcanzaremos un punto de inflexión y, si trazamos una línea en el planeta, todo lo que quede por debajo de París será inhabitable. A finales de este siglo solo habrá mil millones de personas", predijo, ganándose el aplauso de un público de unas 500 personas.
 
La edición de este año del Ischia Global Fest (fundado y dirigido por el cineasta y crítico de cine número uno en Italia, Pascal Vicedomini) también condecoró al productor de música Quincy Jones con el premio leyenda y concedió el premio Actor del Año a Marcello Fonte, ganador del premio al mejor actor en Cannes esta primavera por su papel en la película neorrealista italiana Dogman.
 
Ganadora en dos ocasiones del Premio Diseñador del Año del Consejo Británico de la Moda, Westwood recibió el premio tras la proyección de una película en el acantilado de una pequeña bahía de la isla verde. Muy adecuado, teniendo en cuenta su compromiso con la defensa de los bosques tropicales a través del movimiento Cool Earth.
 
"No queremos comprar los bosques, sino trabajar con la población indígena para conseguirles documentos legales que los hagan propietarios de las áreas en las que llevan viviendo cientos de años. Cuidan apasionadamente sus tierras y nosotros les damos la misma cantidad de dinero para salvar los bosques que la industria maderera por talarlos. El plan es salvar la selva tropical por cien millones de libras, muy poco en realidad. La reina se ha unido, y ahora empieza a funcionar. Cada libra salva un árbol", explicaba la reina del punk, ataviada con un vestido tipo sari de chifón crudo.
 
"No tenemos elección entre una economía verde y una extinción en masa", insistió Westwood, nombrada dama en 2003 por la reina Isabel II, 25 años después de que la diseñadora desfigurara la cara de la monarca con imperdibles en sus camisetas.
 
Madre de dos hijos, el fotógrafo Ben Westwood y el fundador de Agent Provocateur Joe Corré (fruto de su segundo matrimonio con Malcolm McLaren), Westwood se convirtió en abuela de Bamboo Westwood hace dos años. Allá por 1971, Westwood irrumpió en el imaginario público con su primera tienda con McLaren: Let it Rock en el 430 de Kings Road. En 1975, el año del punk, su tienda rebautizada Sex se convirtió en la Meca del movimiento antisistema. Sus faldas escocesas de aires punk rock, las cazadoras retro Teddy Boy, las camisetas rotas de leopardo y las prendas bondage con esvásticas y eslóganes situacionistas se convirtieron en el uniforme de toda una época.
 
Pero en 1992, esta emperatriz de la elegancia subversiva llevó su colección de pasarela a París, la primera diseñadora británica en hacerlo desde Mary Quant, y canalizó su estética hacia ideas más teatrales en sus aclamadas líneas Anglomania y Red Label, incorporando telas de los siglos XVII y XVIII y las técnicas de sastrería de Savile Row. Desarrolló importantes negocios en Reino Unido, Estados Unidos y, sobre todo, en Corea y Japón, donde todavía cuenta con decenas de tiendas. Westwood también cuenta con una exitosa serie de perfumes e incluso tiene su propio diseño de cuadros escoceses, el MacAndreas.  
 
Pero actualmente su principal obsesión es su lucha contra el calentamiento global, que puede seguirse a través de su blog  con un nombre típicamente revolucionario: Climate Revolution.
 

Traducido por Ana Ibáñez

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