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Gaultier se despide de Hermès con flamenco y Elie Saab brilla con luz propia

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EFE
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7 oct. 2010

París, 6 oct (EFE).- El modisto francés Jean-Paul Gaultier se despidió de Hermès a la cordobesa, con sombreros "ad hoc" por doquier, flamenco y algunos acordes de tango, en una última jornada de desfiles Prêt-à-Porter de París para el verano 2011, en la que el libanés Elie Saab brilló con la exquisitez de su alta costura.


Jean-Paul Gaultier, Elie Saab, Hermès
Hermès verano 2011

Gaultier eligió el Halle Freyssinet, en el lejano Boulevard Vincent Auriol, para decir adiós a Hermès tras siete años de colaboración, y convirtió su pasarela en un selecto centro ecuestre, para mayor deleite de su público.

Habría sido sin duda imposible obtener el mismo efecto en otro lugar de París, pues como telón de fondo para su colección instaló un picadero de doma clásica en el que, bajo una docena de enormes y lujosas arañas de cristal, ocho jinetes se ejercitaban sobre otros tantos caballos, aparentemente ajenos a la multitud que les observaba.

En armonía con la escenografía, con la inspiración ecuestre de toda la colección y con la esencia de Hermès, marca de lujo cuya clientela internacional es fiel adepta de ese deporte, la pasarela no era de cemento ni de mármol ni de cristal, sino como corresponde a la equitación.

Lo que no impidió a las maniquíes evolucionar sobre sus altos tacones con gran maestría -pese a ser el terreno ligeramente movedizo- para lucir a la perfección todo tipo de prendas y accesorios destinados o no a la equitación, pero inspirados en la amazona andaluza.

En algunos momentos, Gaultier abandonó las palmas y el flamenco para dedicarse al tango, y su estilo se hizo gaucho en conjuntos pantalón cuyas chaquetas se cerraban por delante a modo de chales.

El sombrero cordobés fue siempre el nexo entre los diseños más sofisticados y la moda deportiva y casual del futuro verano Hermès, de la fusta a la bota de montar y, por supuesto, al pantalón, o la americana, aquí a menudo de cuero marrón levemente entallada.

Con Gaultier-Hermès, los momentos más elegantes del día se llenarán de pantalones entallados en la cintura, o a veces de talle alto, con abundantes pinzas y pliegues, e incluso en ocasiones tan anchos, que casi podrían parecer faldas.

En otras ocasiones, el pantalón será pitillo y ajustadísimo, para llevarse con camisa igualmente ajustada y pequeño cinturón de cuero negro.

De día o de noche, en negro o en marrón, el corsé -hasta por encima del pecho con escote palabra de honor, directamente sobre la piel o sobre una blusa de seda o de tul en el mismo tono que el resto del conjunto- será una de las piezas claves del verano 2011, en el que también abundarán cinturones y adornos de cuero sobre el torso.

En el terreno del color, hubo algún conjunto verde, violeta muy oscuro, o naranja, pero la paleta dominante se llenó de marrones, de negros y de beiges.

La próxima temporada, Hermès descubrirá las ideas de un nuevo modisto, Christophe Lemaire, mientras que Gaultier podrá dedicarse más de lleno a sus propias colecciones y sus proyectos más personales, razón oficial por la que puso término a una colaboración marcada año tras año por el éxito.


Jean-Paul Gaultier, Elie Saab, Hermès
Elie Saab, verano 2011

Por su parte, Elie Saab, el modisto de la reina Rania de Jordania y de una pléyade de bellezas "hollywoodienses" que solo apuestan por él, ofreció horas antes en la otra punta de París, en los Jardines de las Tullerías, una de las más bellas colecciones de la semana del Prêt-a-Porter de París.

El modisto libanés centró sus diseños en una paleta que fue del blanco ahumado, el melocotón y el gris muy claro, al rosa té, el salmón, el celeste o el azul vaquero, declinados en transparencias, bordados de lentejuelas, incrustaciones de pequeños volantes, sobre tul, georgette, jersey, satén o fluida muselina de seda, entre otras materias primas de lujo.

Pantalones anchos, escuetos vestidos, adornados de un simple drapeado asimétrico, blusas abundantes y pequeñas hombreras, casi aladas, fueron junto con la presencia etérea de drapeados y tules, siempre sobre tacón altísimo, algunas de sus principales propuestas.

Combinadas a menudo con grandes o pequeños bolsos, de cocodrilo dorado, de ante color camello o del color del modelo que acompañaban.

Con Elie Saab, algunas de las ocasiones más exigentes se vestirán de lentejuelas plateadas bordadas como piel de cocodrilo, en conjuntos de profundos escotes.

También, mostraron sus diseños la firma alemana Talbot Runhof, Wunderkind, Valentin Yudashkin, Louis Vuitton, Paul & Joe y Miu Miu.

La noche fue para por lo menos tres fiestas, las incluidas en la agenda oficial de la Federación de la Costura francesa las daban la revista Marie Claire, con entrega de premios incluida; los grandes almacenes Bon Marché y la marca de champán Dom Pérignon.

Lola Loscos

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